Caminábamos por vidas de luchas y batallas, avanzábamos buscando nuevos colores, formas de decir, haceres y saberes nuevos.
En una contratapa estaba él, minimalistamente hablando las luchas de "Los Nadie" contra "Los Todo", y del mundo que caía en soledades, cuando nos olvidábamos de ser, antes que otra cosa, hijos de la tierra, hermanos de los sueños.
Y desde esa contratapa nos tendió la imaginaria mano, para volar y caminar, por los senderos de la vida y la historia, nos abrió ventanas para imaginar y nos regaló verdades contadas con amor y sencillez.
Nos hizo querer ser sentipensantes, volar por el Siglo del Viento, navegamos por las Venas Abiertas de una Patria Grande que hoy llora su partida.
Nos llenó el corazón de abrazos y nos contó el fútbol a sol y sombra. Trajinamos sus días y noches de amor y de muerte, y nos asomamos a un mundo de uselo y tirelo, en el que nos mostraba a esa globalización azonzadora.
Nos miramos juntos en los espejos sabiendo que somos los hijos de los días.
Te extrañarán las palabras que tanto cuidaste no malgastar, porque te extrañarán los ojos que no encontrarán tu escritura nueva.
Hasta siempre, hasta la victoria nueva, que desde algún lugar en el corazón de la Patria Grande verás amanecer.

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