lunes, 21 de septiembre de 2015

Cobertura de la Presentación de la Policía Local en San Miguel

Cobertura realizada por Oscar Figueroa y Susana De Luca, con la colaboración de Alejandra Molina para este blog.

El jueves pasado se realizó la presentación de la Policía Local en San Miguel. 
En dicho acto hablaron el candidato Presidente de la Nación por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli y el candidato a Intendente de San Miguel por el Frente para la Victoria, Ingeniero Franco Laporta.
Pese a no poder obtener declaraciones debido a la cantidad de asistentes los integrantes del equipo de La Marca en el Orillo que asistieron allí  nos trajeron el material fotográfico y audiovisual que verán  a continuación.






























jueves, 17 de septiembre de 2015

La desesperación sin bozal.

Por Guadalupe Podestá Cordero

Hace setenta años empezaron las operaciones mediáticas, desde diarios y radios, hace sesenta años del bombardeo que atacó Buenos Aires y el corazón de la patria al causar tanta muerte.
Las oligarquías odian y solo odian al pueblo, a sus expresiones, desprecian su alegría. Todo lo reivindicativo les molesta, todo lo que no se puede manipular, torcer y transformar al exclusivismo de “pertenecer a los elegidos” del poder económico, todo lo que hace temblar a las elites de los distintos ámbitos de lo social debe ser suprimido para alivio de las almas excelsas de los poderosos.
Hoy, revivimos el odio de la oligarquía demostrado en la desesperación de sus lacayos infames, a los que no les alcanzan las cabezas ni las manos para atentar contra la estabilidad democrática e institucional del país.
Con el recurso de sus patrones buitres agotado, avanzan en lo interno queriendo anular elecciones, clausurando canales, embargando a los que no los avalan en sus fechorías.
Pintan, desde sus medios hiperpresentes, escenarios caóticos, llenos de dura y motivos para la rabia, esperando que salten los resortes de la paz y todo estalle. Prefieren reventar la patria antes que perder la opción de venderla al mejor postor, como hicieron en los noventa.
Desde sus propaladoras, surgen cada media hora informaciones manipuladas y tergiversadas con el solo objeto de generar una incertidumbre agorera que llene de espanto mentes y corazones.
Asistimos, en este momento a la instancia de desesperación más clara desde hace muchos años.
El poder judicial desconoce normas exprofeso, con la idea de desestabilizar, quieren tener ellos el poder de decirle al pueblo “hasta acá llegaron” y en sus actos resalta esa rémora que quedó moviéndose desde la más oscura dictadura.
Desconocen, dos jueces, la decisión del pueblo tucumano, ejercida libremente en el voto, para favorecer a los que quemaron urnas, es la primera vez en la historia que el que quema urnas tiene un fallo a favor, y además se hace saltando la jurisdicción, ya que ninguno de los jueces pertenece a la justicia electoral.
En la ciudad de Buenos Aires, el gobierno de la ciudad clausura un canal, claro está, el canal que cuenta sus fechorías, el canal que destapó, entre muchas cosas más los contratos sospechosos que realizó el gobierno macrista. Y convengamos, no es que hayan descubierto un yacimiento ultrasecreto de datos, sino que es información que surge de los propios actos del macrismo, es decir que al reaccionar con la clausura, lo que hacen es demostrar la razón de aquellos a los que quieren callar.
Se desesperan los sirvientes de la oligarquía porque saben que otra vez perderán, que el niño patrón, mimado de los hiperpresentes multimedios y las corporaciones económicas marcha hacia un fracaso estruendoso.
Como furiosos perros de guerra sin bozal ladran y babean furiosos, mientras sus amos traman sus movidas sucias, que incluyen toda clase de trampas para dañar el proceso de expresión de voluntad popular y sus resultados.

Será dura la tarea de desenmarañar el enredo de trampas, recomponer y demostrar el hilo de lo cierto, desmantelas operación tras operación, para poder entonces llevar las cosas hacia el desenlace, que esperamos los que no nos paramos del lado del amo, y ese desenlace es el triunfo del pensamiento nacional y popular, el resultado es seguir conquistando derechos aunque a ellos, los poderosos, les duela.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Reconocer la identidad partidaria es resistir

Por Guadalupe Podestá Cordero

En 1955, con el derrocamiento de Perón, inicia una fina labor, cuyo puntapié inicial será el decreto-ley 4161, “Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista” del 5 de marzo de 1956. Dicho decreto prohibía expresamente las palabras y frases que pudieran hacer referencia al peronismo, así como nombrar a Perón, a Eva o reproducir sus imágenes, escuchar o cantar marchas como “Los Muchachos Peronistas” o “Evita Capitana”. Los castigos iban desde las multas a clausuras e inhabilitaciones para cumplir funciones hasta los seis años de cárcel.
Este decreto surge de uno anterior, que es el 3855/55 que disolvía el partido justicialista en sus dos vertientes (femenino y masculino) alegando vocación “liberticida”.
Este decreto lo firmaban: Pedro Eugenio Aramburu, Isaac Francisco Rojas, E. Busso, L. Podestá Costa, L. Landaburu, R. Mignone, A. Dell´Oro Maini, F. Martínez, L. Igartúa, P. Mendiondo, S. Bonnet, Eugenio Blanco, A. Mercier, Alvaro Alsogaray, J. Llamazares, J. Alizón García, Arturo Ossorio Arana, J. Hartung, J. Krause.
El Decreto-ley 4161/56 fue derogado por ley 14444, pero producido el golpe de Estado contra Frondizi, por decreto 7165 del 24 de julio de 1962 se lo restableció resolviéndose que la prohibición dispuesta por dicha norma, alcanza asimismo a la mera difusión, por cualquier medio que ella se efectúe, de las doctrinas y actividades a que dicha prohibición concierne, aunque ella no se realice con fines de afirmación o propaganda. El Decreto-Ley 1296 del 15 de febrero de 1963 ratificó el decreto 7165/62. Fdo. Guido –Martínez – Astigueta – Rodríguez Galán.
Decreto-ley 2713 del 10-4-63.- (B.O.17/IV/63) amplía y modifica algunos de los artículos e incisos de los decretos 4161 del 5-3-56, 7165 del 24-7-62 y 1296 del 15-2-63.- El 2713/63 establecía que quedaban sujetos a las penalidades previstas en el artículo 3° del 4161/56: "los que hicieren de palabra o por escrito la apología del tirano prófugo del régimen peronista o del partido disuelto por decreto-ley 3855/55", "la difusión, por cualquier medio o forma en que se efectuase, de directivas, declaraciones, entrevistas o actividades del tirano prófugo y que de alguna manera signifiquen injerencia en el plano político o gremial". En estos dos supuestos eran incluidos, aun cuando en su divulgación no mediase la existencia de una finalidad de afirmación ideológica o propaganda peronista. Y a ellos se agregaba: "el contacto, por cualquier medio, con el tirano prófugo, vinculado a la actividad política o gremial y la actuación de quienes sirviesen de nexo a aquellas para tales fines y para los previstos en el inciso sobre difusión de directivas, etc."
El Decreto 2713/63, sustituyó el inciso b) del art.3° del decreto-ley 4161/56, de la siguiente manera: "...Además, con inhabilitación por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público, candidato a cargos públicos electivos o dirigente político o gremial. Dicha inhabilitación no será, en ningún caso, inferior a dos años”. Por el art.3° se derogaba el art.  2° del decreto-ley 7165/62, que había sido ratificado por decreto-ley 1296/63.-
Algunos de los responsables: Dr. José María Guido; los 3 secretarios militares: General Rattembach, Contraalmirante Kolungia, Brigadier Mac Loughlin; el Ministro del Interior: General Rauch; el Ministro de Defensa: Doctor Astigueta y el Ministro de Educación y Justicia: Rodríguez Galán.
Pese a esto, de muy diversas maneras, subterráneamente, el peronismo se levantaba una y otra vez, con distintos frentes y opciones.
Ser peronista se convirtió, no sólo en una expresión de ideología nacional y popular, sino en una forma de resistencia psicológica al intento de dominación que ejercían los personeros del poder económico.
Para horror de los dictadores de tuno y sus patrones oligárquicos, las prohibiciones no hacían más que arraigar el peronismo en los corazones, dando una pertenencia que terminó por constituirse en identidad popular.
Ese arraigo profundo, que fue pasando de padres a hijos y que se alimentó de una fortaleza casi mística, ya que su líder estaba lejos, y su regreso implicaba la vuelta de los derechos y los días felices de aquella época nacida al calor de una plaza de mayo llena de trabajadores, donde los únicos privilegiados eran los niños y los hijos de los obreros poblaron las universidades nacionales, se fortalecía con el paso de los años.
Ser peronista, más allá de las ideas y los sentimientos, era revelarse, como si desde lo profundo de la tierra un tronar de voces y rostros sacudiese el alma de los más jóvenes.
Cuando se produjo la vuelta tan ansiada, con sus luchas internas y contradicciones, el sentir seguía intacto, lo probaba la inmensa despedida en la que se encontraron todas las partes que componían ese peronismo que lloraba al líder mítico como quien llora a un padre.
Entonces los patrones comprendieron que las prohibiciones no bastaban y usaron el horror como herramienta.
Pero con el fin de la dictadura volvió a salir a la superficie.
¿Cómo evitar entonces que siga pasando? Fácil, sembrando la idea de que la política tuvo la culpa de las desapariciones y la muerte (cosa que los militares venían haciendo desde los medios)
Había que desalojar a la política de las mesas argentinas, de los bares, las artes. La tarea era clara, hay que despolitizar al pueblo.
El primer concepto en ser anulado fue el de pueblo, se lo remplazó por “gente”, la gente es anónima, agrupable, pero no hay pertenencia, como sí la hay en la idea “pueblo”.
Se va generando la necesidad de una hiperconcentración del ego, para en el futuro apuntar a la disolución despersonalizada del mismo, para que no se cayera en la idea de autodeterminación tan cercana a las ideas libertarias.
Se minaron entonces todas las formas de participación que permitieran una identificación y pertenencia político partidaria, tachando toda militancia como “rentada” y “oportunista”, al mismo tiempo se unificaron, ex profeso,  las palabras “política” y “partidismo”, las cuales no entrañan el mismo significado, de ninguna manera.
Llegamos, entonces a esta época en la que un supuesto dirigente se enorgullece de que su líder no tenga “ideología” como si dijera que no tiene herpes, o personas que hablan de que algo “está politizado” y qué querés que esté, si cada acto de la vida implica una decisión política personal, partidaria o no.
Vivir una vida ideológicamente ligth implica privarse de pensar, elegir lo masticado y digerido por sobre la necesidad de saber. La antipolítica es una decisión política.
La condena y estigmatización de la identidad partidaria de las personas es, en sí, una forma de violencia que siempre se expresa a partir de la anatematización del partido al que se pertenece, anatema que no alcanza a los partidos que las oligarquías sostienen.
Es, entonces, en este tiempo que reconocerse e identificarse claramente, desde el discurso y lo actitudinal, se convierte en una forma de resistir al vaciamiento ideológico que se propugna con la repulsiva teoría de “la grieta”, teoría que, además implica un desconocimiento histórico lamentable, ya que siempre que haya oligarquías habrá un “ellos y nosotros”.

Ser quienes somos significa vernos en la profundidad, comprender las pertenencias para desde allí, tejer el futuro. Si no nos atrevemos a asumir la profundidad de la identidad política, tampoco asumimos nuestra pertenencia como pueblo y entonces los vaciadores de mentes habrán triunfado y los patrones estarán contentos.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Dolorosa Migración

Por Guadalupe Podestá Cordero

Se despliega por el mundo como bandadas de aves carroñeras, come recursos naturales, gente, esperanzas, sueños, ilusiones.
Avanza sin pena alguna por los humanos que va arrojando a su paso, como quien con desdén arroja semillas de una fruta.
El capitalismo destructor de vidas y constructor de poderes ilusorios se despliega por el mundo cubriéndolo con su indolente sombra, robando para mucho los sueños e ilusiones de, simplemente, vivir.
Son miles los migrantes que, sumidos en la desesperación y el espanto, huyen de unas vidas poco más que horrendas buscando un horizonte posible, no para hacerse millonarios, como soñaban los europeos mientras se llevaban el oro y la plata, los minerales y el petróleo, sino simplemente para vivir y que vivan sus hijos. Viajan para trabajar, comer, estudiar. Viajan anhelando lo que les robaron los grandes grupos económicos y antes que ellos las coronas blancas del mundo “civilizado” que invadió tierras con mano incivil.
Los migrantes no van sólo a Europa, en nuestro continente muchos buscan cruzar a Estados Unidos, ellos piensan que es por aquel cuentito del “sueño americano” pero no. Buscan cruzar para tener trabajo y casa, que sería como recuperar un poquito de lo que ese país robó mediante la invasión de sus empresas que avanzaron sembrando hambre y miseria, porque cuanto más hubiese más barata sería la mano de obra para sus empresas y sus guerras.
Migrar es morir un poco, aunque se llegue con vida, porque irse implica dejar atrás la tierra que se ama, los colores y calores, las costumbres y los aromas. Aunque el horror sea el que expulsa, nunca hablé con un migrante que no me cuente con dolor la partida, y no sólo por los que se quedan, sino por dejar atrás esa tierra útero, que las causas del espanto le roban.
La mirada racista sobre los migrantes habla de gente que piensa que el que se va lo hace por gusto, incluso por el placer de invadir la tierra de destino, piensa el racista que el migrante sabe menos que él, que hay que formarlo a las maneras del país al que se llega, que vienen con costumbres inferiores, así su cultura de origen tenga diez mil años de desarrollo.
Pasa que el racista, en su pequeña cabeza piensa que el migrante viene por sus cosas, como en el estúpido mito de los países pequeñísimos que atentan contra el “estilo de vida norteamericano”, como si su miserable y corta existencia interesara en algo a aquellos que viajan buscando un espacio para vivir y trabajar.
El racista clama que se “intervenga en esos países que se matan entre ellos” piden con un cinismo sin igual que “se lleve la democracia y la libertad” a esos sitios a los que sus empresas llevaron hambre, dolor y muerte.
Si, las sombras y las aves carroñeras a las que alimentó el capital se despliegan para que los señoritos oligárquicos del mundo puedan descansar sin las molestias de los pobres, a los que se asina en centros de detención o bien se los deja librados al hambre y la injusticia en diversos lugares del mundo.
Deberemos plantearnos, como humanos, cambiar la óptica, comprender que vivimos en un solo mundo y que las fronteras las han dibujado las coronas y las elites, para tener una quintita propia para sustentar sus pequeños gastillos. Pero que vivimos en un solo mundo donde nadie tiene derecho a negar el ingreso si ha sido parte de la ruina de otros pueblos.

Los humanos nacemos con el derecho a una vida digna, a un nombre, a trazarnos un destino, pero para el capital los únicos con derecho son los deseables, esos de la corona, esos niños ricos que juegan con las empresas de papá, sin recordar que afectan a personas. Para el capital el mundo son ellos, los banqueros, los que juegan con vidas y bienes, los fundidores de países, los hambreadores de pueblos. Esos, las aves carroñeras que cada tanto nos esconden el sol.