viernes, 13 de octubre de 2017

Jornada de formación: Libre Comercio versus Derechos de los Pueblos-procesos y resistencias.

Frente al arribo de la reunión ministerial de la organización mundial de comercio en diciembre del 2017.

Por una economía de los pueblos #FueraOMC

Se realizaron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una serie de actividades organizativas y de difusión sobre las implicancias de los Tratados de Libre Comercio para nuestras economías y la gravedad que representan para los pueblos de los países en vías desarrollo. 
Confluencia Fuera OMC - Junto con otras organizaciones, la CTA Autónoma se prepara para la llegada de la Organización Mundial de Comercio. 


#FueraOMC


Audiencia Pública realizada en el Senado de la Nación. 

El pasado jueves 28 de Septiembre, Pablo Micheli, Secretario General de la CTA Autónoma, participó en la audiencia pública sobre "La Llegada de la OMC y su impacto en la economía argentina". Junto con él, expresaron su preocupación por la realización de la 11° Conferencia Ministerial de dicha organización promotora del libre comercio en la Argentina del 10 al 13 de Diciembre el Senador Fernando "Pino" Solanas, el ex-embajador para Argentina en Francia Archibaldo Lanús, el investigador Carlos Bianco, el legislador del Partido Obrero Marcelo Ramal, Graciela Rodríguez de la Red Brasileña para la Integración de los Pueblos (REBRIP) y Javier Echaide y Luciana Ghiotto, miembros de ATTAC Argentina y de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC. 
Pablo Micheli destacó la relevancia de la llegada de la OMC en el marco de una fuerte ofensiva del
capital contra el pueblo trabajador. Vinculó la reforma laboral planificada por el gobierno de
Mauricio Macri con la constante liberalización del mercado argentino, ya que genera que los
productos y trabajadores/as argentinos/as estén compitiendo con países donde no existen ni los
mismos derechos laborales y salarios, ni las mismas regulaciones estatales. La homogeneización del
mercado global que busca la OMC, presiona para minimizar regulaciones y derechos de los/as
trabajadores/as y del medio ambiente, creando así un ambiente propicio para la inversión pero
adverso para las trabajadoras y los trabajadores. Micheli llamó entonces a juntar todas las fuerzas
hacia Diciembre y anunció un plenario de las dos CTA en el marco de la Semana de Acción Global
para debatir con los/as afiliados/as de las Centrales e invitados nacionales e internacionales cómo
enfrentar efectivamente a la ofensiva contra sus derechos y condiciones de vida.


Debate abierto en el Salón Arturo Ilia del Senado de la Nación.

Jornada de formación: Libre Comercio versus Derechos de los Pueblos-procesos y resistencias.

Por una economía de los pueblos #FueraOMC

Viernes 29-9 facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Santiago del Estero Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Confluencia Fuera OMC - Junto con otras organizaciones, la CTA Autónoma se prepara para la llegada de la Organización Mundial de Comercio. Actividad en la que represente a la Agrupación, la Martina Chapanay dijo presente en esta proclama en contra del atropello genocida hacia la vida y los derechos que significan los Tratados de Libre Comercio.

#FueraOMC

El día siguiente, viernes 29 de Septiembre, las actividades preparatorias contra la OMC.

Las actividades continuaron con una jornada de formación sobre "Libre Comercio vs. Derechos Sociales - Procesos Y Resistencias" que fue dictada por los/as compañeros/as de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC.

Durante todo el día, los/as más de 80 participantes se interiorizaron en temas del Libre Comercio, el
funcionamiento de la OMC, de tratados de libre comercio y bilaterales de inversión y sus
consecuencias para la vida cotidiana. Al cierre de ese intenso día formativo se explicó como el libre
comercio afecta a la naturaleza y limita las posibilidades de protección ambiental, como se le da
primacía a los derechos de las corporaciones por sobre los derechos humanos y como profundiza la
desigualdad entre hombres y mujeres, siendo las mujeres las más vulnerables frente a la
precarización laboral y la privatización de los servicios públicos.

La discusión sobre Libre Comercio es mucho más que una discusión de economistas.

Hoy como ayer, el comercio internacional orienta el modelo de desarrollo de nuestros países y organiza nuestro sistema productivo. Por ello, afecta cuestiones próximas a nuestras vidas como las oportunidades de trabajo, el tipo de bienes que consumimos y, dado que los acuerdos comerciales incluyen cuestiones como inversiones y regulaciones estatales, impactan también en el sistema educativo y el sistema de salud del que podemos gozar, el acceso a medicamentos, al agua, a la energía, a los alimentos, a los servicios públicos esenciales, a los bienes culturales y al conocimiento.
Por eso, es importante comprender de qué hablamos cuando decimos “libre comercio”. Para regular el comercio -es decir, las mercancías que entran y salen del territorio- los Estados adoptan una serie de políticas con el fin de facilitar esa entrada y salida (“abrir”) o restringir ese intercambio con mayores requisitos (“cerrar” sus fronteras comerciales). Pero desde los años ochenta, al tema comercio se le adosaron otros temas “vinculados” como son: los derechos de propiedad intelectual, el comercio de servicios, las inversiones, las telecomunicaciones, las compras gubernamentales, entre otros. Estos son los llamados “temas detrás de la frontera”, ya que no tiene que ver solamente con la regulación de la entrada de productos, sino con la propia política regulatoria de los Estados. Entonces, cuando hoy la prensa o los políticos hablan de “libre comercio”, en realidad están hablando de los modos en que los países se insertan en la economía mundial.
El ideal para muchos es que esa inserción sea lo más libre posible: que los Estados no establezcan límite alguno al comercio (reduciendo aranceles de importación), a la vez que liberalicen sus economías a la llegada del capital extranjero en forma de inversiones, que otorguen seguridad jurídica a esos inversores, que protejan los derechos de propiedad intelectual (patentes, marcas, copyright, etc.), que garanticen la libre entrada de las empresas extranjeras proveedoras de servicios, etc.
A lo largo de la historia humana el comercio ha sido un factor dinamizador de las economías y promotor del intercambio entre los pueblos. No obstante, también ha sido fuente de conflictos y enfrentamientos como resultado de la existencia de intereses divergentes entre las naciones. Los países más industrializados han seguido históricamente una estrategia de “patear la escalera”: para lograr el desarrollo industrial aplicaron medidas proteccionistas como subsidios, créditos, altos aranceles a la importación, entre otras. Sin embargo, una vez que alcanzaron un alto nivel de desarrollo industrial, modificaron su discurso para promover los beneficios del libre comercio para el resto de los países periféricos como modelo de crecimiento económico, lo cual muestra un doble estándar en la política externa de estos países. El libre comercio ha beneficiado a los países que poseen mejores condiciones para acceder a los grandes mercados. Por eso es que siempre aparece en boca de las corporaciones y de los países más ricos.

Los orígenes del actual Sistema de “Libre Comercio”

Para entender dónde estamos, tenemos que saber de dónde venimos. Por eso tenemos que remontarnos a los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando dos de los ganadores de la guerra, EEUU y Gran Bretaña, promovieron la creación de instituciones que permitieran dirigir y regular distintos ámbitos de la economía global. Así nacieron la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y organismos que forman parte del Banco Mundial (BM). Pero en el contexto de la “Guerra Fría” entre EEUU y la URSS, quedó trunco el proyecto de crear una institución capaz de establecer las reglas del comercio internacional y, en su lugar, el bloque capitalista impulsó en 1948 el Acuerdo General de Comercio y Tarifas (GATT por sus siglas en inglés).
El GATT funcionó hasta 1994 mediante “Rondas de negociación” estableciendo las reglas del comercio internacional de manufacturas, excluyendo productos agrícolas y servicios. El GATT trató casi exclusivamente sobre aranceles, y su principal objetivo fue cumplido con éxito: ir bajando progresivamente las tarifas y las barreras al comercio a nivel mundial.
Sin embargo, en la Ronda Uruguay del GATT, que duró de 1986 a 1994, las grandes corporaciones del sector farmacéutico, de la industria cinematográfica, del agronegocio, etc., presionaron para que se incorporen a la negociación nuevos temas asociados al comercio. De este modo, EEUU y la UE llevaron adelante la posición de “sus” empresas y lograron agregar dentro de la agenda los llamados “nuevos temas comerciales” que no estaban en el GATT: derechos de propiedad intelectual, servicios, inversiones, y también agricultura. Todos estos temas fueron incorporados como agendas de negociación al interior de un nuevo organismo internacional: la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la vez que eran incorporados en las negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales o regionales 1.

1 “Javier Echaide y Luciana Ghiotto, 2008. 
Qué es el libre comercio. 
Entre mitos y realidades 
Buenos Aires: Capital Intelectual).”



La OMC y sus rondas (de Seattle a Buenos Aires)

En el año 1999 se llamó al inicio de una Ronda de Negociación en la ciudad de Seattle (EEUU) bajo el nombre de la “Ronda del Milenio”. Allí las organizaciones sociales realizaron grandes “sentadas” en la puerta del hotel donde se reunirían los ministros, impidiendo su acceso a las reuniones. La ciudad de Seattle fue una batalla campal durante cuatro días. A esto se sumó la negativa de algunos países (encabezados por Francia) a la liberalización total en servicios y propiedad intelectual. Con rechazos desde varios sectores, la reunión de Seattle resultó en un fracaso, no se pudo lanzar la Ronda del Milenio y a partir de ahí la OMC quedaría virtualmente paralizada en materia de nueva normativa y liberalización del comercio.
La siguiente Ronda se inició en 2001. Su lanzamiento fue llevado a un país alejado, sin democracia: la ciudad de Doha, en Qatar. Esto fue con el objetivo de garantizar cierto clima de paz para llevar adelante las negociaciones. Se anunció así el lanzamiento de la “Ronda del Desarrollo”, más conocida como la “Ronda de Doha”. Pero esta Ronda estuvo desde el inicio condenada al fracaso. Esto se hizo evidente sólo dos años después, en la siguiente Reunión Ministerial de Cancún (2003), donde la división entre el norte industrializado y el Sur global primarizado trabó las negociaciones. Allí, los países más desarrollados del Norte exigían que el Sur abriera sus mercados para sus productos manufacturados y servicios; por su parte los países del Sur exigían el acceso de sus productos agrícolas al mercado altamente subsidiado del Norte. Contemporáneamente, la misma división estancaba el ALCA y el Acuerdo de Asociación entre Mercosur y Unión Europea. A partir de la Ministerial de Cancún en 2003, las cosas fueron cuesta arriba para la OMC. Ya nunca lograría destrabar algunas de las negociaciones principales. Actualmente, la parálisis de la Ronda de Doha podría entenderse como beneficiosa para los países menos desarrollados, ya que hay agendas que quedaron prácticamente frenadas, como servicios, propiedad intelectual e inversiones. Pero también los ha perjudicado mayormente, ya que agricultura, trato especial y diferenciado, y los pasos a seguir en la llamada “Agenda para el Desarrollo” parecen no encontrar solución a los principales problemas de los países menos desarrollados.
En la última Reunión Ministerial de Nairobi en 2015 se presentó una situación insólita: la Declaración final acordada durante la Ministerial deja abierto a la interpretación la posibilidad de conclusión de la Ronda de Doha. Los países más desarrollados sostienen que la Declaración establece “el fin de la Ronda de Doha”, mientras que los países menos industrializados rechazan esa interpretación. La pregunta es: ¿por qué sería importante la discusión acerca del cierre (o no) de la Ronda? Porque si la Ronda de Doha finalmente está cerrada, ello puede permitir un nuevo mandato e incorporar otros temas a la negociación, como los llamados “temas de Singapur” de 1996 que son los que más interesan a los países desarrollados: facilitación y protección de las inversiones, garantías para la libre competencia, compras gubernamentales y facilidades para el comercio. En cambio, los países menos industrializados sostienen que la Ronda aún está abierta, lo cual implica poner el foco en la agenda de “Doha para el Desarrollo”, que los favorece. Sin embargo, el notorio viraje del papel desempeñado por algunos países como Brasil, China e India, que anteriormente defendían la postura de los países más pequeños, muestra una reconfiguración de las alianzas al interior de la OMC. Estos tres países emergentes (los llamados “BRICS”) se sentaron en Nairobi a redactar la Declaración Final junto a EEUU y la UE. Este viraje implica que los grupos que defendían los BRICS están ahora jugando con su propia agenda de países cada vez más (agro) industrializados y exportadores de capital. A pesar de las promesas, el libre comercio no ha dado más desarrollo a los pueblos y no ha distribuido las riquezas socialmente generadas. Más bien ha ocurrido lo contrario. En América Latina se observa una mayor concentración y una mayor desigualdad como nunca antes. Llevamos el triste galardón de ser el continente más desigual del mundo. En este marco, los objetivos y beneficios fijados para los países en desarrollo dentro de la OMC están lejos de haber sido cumplidos, por lo que hablar de una “finalización con éxito” de la Ronda de Doha es, cuanto menos, una broma de mal gusto. Entonces, ¿qué se puede esperar de la Reunión Ministerial de Buenos Aires? Actualmente hay varios temas en negociación, y en todos la agenda de los países más industrializados intenta avanzar por sobre los temas del desarrollo. Algunos van claramente más allá del mandato de Doha, tal como las “Reglas para la Facilitación de Inversiones”, propuesto por Brasil, Argentina, Rusia y China y resistido por India, Sudáfrica y varios países latinoamericanos como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba. Esta negociación se propone que los países hagan más “transparentes” sus regulaciones hacia los inversores extranjeros, con el fin de “facilitar” la llegada, operación y salida de dichos inversores. Así, otorga prerrogativas al sector privado ya que da el derecho a los inversores de opinar sobre nuevas regulaciones que un país quiera sostener frente a estos. Otro de los nuevos temas, el “Comercio Electrónico” o e-commerce, es uno de los que ha llegado para quedarse. Si no se logra acuerdo para la Ministerial de Buenos Aires, es probable que siga apareciendo en los próximos años en la OMC y en los TLC bilaterales ya que es presentado como el tema de la “economía del futuro”. Su principal defensor es EEUU, como reflejo del interés que tienen en esta negociación las grandes empresas del Silicon Valley de ese país, el llamado grupo “GAFAM”: Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft. Este acuerdo es “atrapa todo”, ya que intenta englobar todos los elementos de la liberalización que quedan afuera de otras negociaciones, bajo el slogan del “libre flujo de datos”. El objetivo es que los Estados no puedan regular de ningún modo el comercio electrónico ni incorporar nuevos impuestos a la transacción de datos. A esta agenda se han opuesto los países menos desarrollados diciendo que con la existente división tecnológica a nivel global, esta agenda no es prioritaria, y que primero deberían discutirse los temas de desarrollo.

Hay todavía más temas que podrán tratarse en la Ministerial de Buenos Aires, como subsidios a la pesca y ciertos temas de Agricultura (que nunca dejó de ser importante para los países en desarrollo). En suma: nuevos temas sobre la mesa de negociación; cambios de alianzas; intentos por controlar el comercio global... Sea cual sea el resultado parcial en la Ministerial de Buenos Aires, el juego de los próximos años está abierto y las empresas transnacionales buscarán sacarle ventaja. 



¿Qué es la facilitación de inversiones?

La “facilitación de inversiones” aparece como un término laxo e impreciso. Engloba acciones regulatorias, roles institucionales y procedimientos administrativos con el fin de facilitar la entrada, operación y salida de los inversores.
De este modo, se estaría incentivando y estimulando el flujo de inversiones extranjeras hacia los países. Sin embargo, no existe una definición común sobre qué y cuáles son las reglas para facilitar las inversiones, por lo cual su definición específica depende de quien la plantea. Hasta ahora, la facilitación de las inversiones aparece como un cúmulo de principios cuyo objetivo es la modificación de ciertas políticas públicas estatales con el fin de hacer más simple la circulación de las inversiones. A diferencia de la protección de inversiones, la facilitación no se propone como un conjunto de cláusulas que otorguen derechos a los inversionistas, tal como aparecen en los Tratados de Promoción y Protección de la Inversión (TBI) o en los Tratados de Libre Comercio (TLC) con capítulos sobre inversiones. Estos Tratados incorporan obligaciones para los Estados en cuanto a su tratamiento del inversor extranjero: se le debe otorgar Trato Nacional, Trato de Nación más Favorecida, Trato No-discriminatorio y Trato Justo y Equitativo. Estas cláusulas de trato no están presentes en la discusión sobre facilitación. Aquí no aparecen las cláusulas de protección del inversor frente a la expropiación (directa o indirecta) ni tampoco incluye un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado (ISDS) que permite a los inversionistas acudir al arbitraje internacional en caso de que un Estado afecte su inversión.
Sin embargo, mismo si no se trata de protección de inversiones tal como la conocemos hasta ahora, la facilitación sí avanza estableciendo un detalle de las responsabilidades que tiene cada Estado con el fin de garantizar la rapidez y simpleza en los trámites para la radicación de inversión extranjera en su territorio. Entonces, la facilitación no detalla un sistema de protección para las inversiones, pero sí establece una serie de cambios que los Estados deben realizar, tanto de sus procedimientos administrativos como de sus regulaciones en torno a las inversiones extranjeras.
Bajo el término de “facilitación de inversiones” encontramos un nuevo modo de la “cooperación reguladora” o “coherencia regulatoria” entre los aparatos regulatorios de los Estados. Este instrumento ya fue incorporado en los nuevos acuerdos mega-regionales como el Tratado Transpacífico (TPP) y el Tratado Transatlántico (TTIP), así como también en el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA). Bajo los términos de “transparencia”, “consistencia” y “previsibilidad”, se pretende que los Estados avancen en la coordinación general de sus políticas nacionales. En otras palabras, que pongan a consideración de otros Estados (y del sector privado) su aparato regulatorio mediante consulta pública. Estamos aquí ante un mecanismo que opera “detrás de las fronteras” de los Estados, es decir, en el proceso de regulación doméstico.
transnational institute La negociación sobre Reglas para la Facilitación Multilateral de las Inversiones |en las democracias liberales, el espacio de la regulación está ubicado en los diferentes mecanismos de toma de decisión planteados por las constituciones nacionales, donde el la capacidad de legislar mediante la sanción de normas y regulaciones se ubica en el poder legislativo. En cambio, la “facilitación de inversiones” establece que las “partes interesadas” (stakeholders) en la inversión deben tener la oportunidad de comentar sobre nuevas leyes, regulaciones y políticas que proponga un Estado, así como sobre cambios a las regulaciones previamente existentes. Eso quiere decir que el sector privado tendría un peso decisivo en la legislación de un país, interviniendo directamente en la creación de marcos regulatorios. En definitiva, no se trata solamente de facilitar las inversiones con mecanismos administrativos más simples, sino que los demás Estados y los propios inversores puedan tener una incidencia en el mecanismo regulador de cada Estado.



Los efectos del libre comercio sobre la vida.

Como dijimos, los TLC y los Acuerdos de la OMC, tienen consecuencias concretas para la vida cotidiana de las personas, mismo si la prensa y los políticos lo presentan como un tema técnico y hasta confuso. En este apartado explicamos lo que implica la liberalización de la economía para algunos sectores de la sociedad. Veamos aquí algunos ejes.

¿Cómo afecta el libre comercio a los trabajadores/as?

América Latina lleva más de veinte años de experiencia de libre comercio. El ejemplo de México es notorio, donde los efectos del NAFTA se han hecho sentir con fuerza sobre la clase trabajadora. Actualmente, más de la mitad de la población mexicana trabaja en la informalidad. En 2016 el salario mínimo era de 117 dólares por mes, pero para cubrir la canasta básica en ese año se necesitaba más del triple. Para los trabajadores/as mexicanos, 22 años de libre comercio han significado menos derechos laborales, menos salario, mayor nivel de flexibilización y precarización y la subordinación total a las necesidades del mercado norteamericano.
Ejemplos como el de México abundan. La apertura de los mercados para la importación casi descontrolada de productos del exterior significa un peligro para las industrias nacionales y los puestos de trabajo locales. La presión sobre la clase trabajadora crece, ya que para poder competir con los productos importados, sobre todo en cuanto al precio, tienen que producir cada vez más barato y más rápido. Esta es la famosa “productividad” de la que tanto nos hablan los políticos: para ser “competitivos” e insertarnos en las Cadenas Globales de Valor, se debe aumentar la productividad. Este término oculta una nueva relación de fuerzas en el ámbito laboral: significa la reducción de los costos de producción para los empresarios, lo cual implica salarios a la baja, peores condiciones laborales y reducción de derechos sindicales. No hace falta explicar que esta competencia desigual afecta directamente a los salarios y genera cada vez más desempleo. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte sobre la tendencia creciente del desempleo al nivel internacional. Al crear una masa de personas desempleadas, aumenta además la presión sobre quienes aún tienen un trabajo, que temen tomar medidas de lucha (por ejemplo, huelgas) por el miedo al despido. La OMC al igual que los TLC estipula varios principios según los cuales se debe regir el comercio internacional, uno de ellos es la no-discriminación, concretada en las cláusulas vinculantes de “Nación más Favorecida” y “Trato Nacional”; esta última define que cualquier empresa internacional tiene que recibir el mismo trato que una empresa nacional. Quiere decir que si el Estado le da un subsidio a una empresa de zapatos nacional, debe otorgar “el mismo nivel de trato” a la empresa de zapatos extranjera. En caso de que el Estado se niegue, hay tribunales de arbitraje como el CIADI del Banco Mundial para que la empresa le demande y un órgano de solución de diferencias entre Estados dentro de la OMC. Vemos entonces que según la OMC el trato diferenciado entre empresas nacionales y empresas extranjeras es un hecho discriminatorio. Cabe recordar que son las PyMes las que mayor empleo crean (por ejemplo en la Argentina), mientras que empresas transnacionales lo hacen en menor medida, y además despiden sin razones a sus trabajadores como en el caso de Pepsico, Kraft y Cresta Roja. Falta agregar que la nueva agenda de digitalización del trabajo (la “cuarta revolución industrial”) que se está debatiendo en todos los foros empresariales y gubernamentales a nivel mundial (incluyendo G20 y OMC) tendrá consecuencias adversas para los trabajadores/ as. En un reciente informe, el Banco Mundial advierte sobre la posibilidad de una enorme pérdida de puestos laborales en caso de que los países no se adapten lo suficientemente rápido a la digitalización. Prevén que en Argentina se llegue a perder hasta el 65% de todos los puestos laborales. El comercio electrónico, punto importante en la agenda de la OMC para Buenos Aires, forma parte de esta cuarta revolución industrial que propone terminar con el trabajo tal cual lo conocemos, volviéndolo más precario e inestable, a la medida de las necesidades del capital y no de las personas.

¿Cómo afecta el libre comercio a la educación y la salud pública?

Para la OMC y el libre comercio, la salud, la educación y todos los demás servicios públicos no representan derechos sociales, sino sectores que aún no han sido mercantilizados, pero que en caso de su privatización, generarían beneficios económicos para las empresas. Podemos decir entonces que la agenda de la liberalización también es la agenda de la privatización y que detrás de la idea del libre comercio se esconde la convicción de que las empresas privadas brindan “naturalmente” mejores servicios y de forma más eficiente que el Estado, sin necesidad de controles ni medidas de regulación.
Cuando el Estado privatiza los servicios públicos, deja de invertir en los mismos, generando su deterioro como sucedió en los años noventa en la Argentina. Un resultado directo de la negligencia del sistema de educación y salud pública es la emergencia de una creciente brecha social entre quienes pueden pagar por salud privada y mandar a sus hijos a una escuela privada, ensanchando aún más la brecha social entre sectores privilegiados y excluidos. Al mismo tiempo tiene consecuencias para las condiciones laborales, ya que al entender los salarios de los trabajadores/as de la educación y la salud como un costo a disminuir en una economía que se basa en la competencia, la privatización lleva a una mayor precarización laboral en estos espacios fundamentales para garantizar el bienestar del pueblo.
Con respecto al sector de la salud preocupan además los acuerdos sobre la protección de la propiedad intelectual, como es el Acuerdo sobre los Aspectos de Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés), que forma parte de los acuerdos de la OMC. El TRIPS brinda protección especial a los poseedores de patentes, entre ellos las empresas farmacéuticas que producen y distribuyen medicamentos. Antes de las negociaciones del TRIPS a principios de los años noventa, muchos países no otorgaban patentes para productos farmacéuticos, argumentando que al patentar un medicamento, la empresa recibe el monopolio de fabricación y distribución, encareciendo el remedio. Para dar un ejemplo de lo que significa la propiedad intelectual de los medicamentos, un tratamiento para el SIDA con medicamentos antiretrovirales que tienen patente (es decir con derechos de propiedad intelectual) cuesta al año 12.000 dólares, mientras que con medicamentos genéricos (ya sin patente) cuesta 420 dólares anuales. 
Cabe mencionar dos cosas. Primero, la mayoría de las patentes que se registran están a nombre de empresas y/o personas de los países industrializados, profundizando así la posición de poder del Norte sobre el Sur y fijando la dependencia de los países periféricos. Segundo, existe un protocolo que flexibiliza algunas reglas del TRIPS para los países más pobres, dándoles la oportunidad de por ejemplo reproducir ciertos medicamentos patentados a nivel nacional. Este protocolo fue adoptado en la Ronda de Doha como respuesta al número creciente de voces que reconocieron en el sistema de protección de la propiedad intelectual, una de las razones por la crisis mundial del sistema de salud pública. Es importante saber que dicho protocolo tiene que ser reafirmado cada dos años en la Ministerial de la OMC. Teniendo en cuenta la importancia de dicho protocolo para los países más pobres, los países industrializados lo están usando como medio de presión. De hecho, actualmente se está discutiendo brindar la extensión del protocolo de flexibilización de los TRIPS, si al mismo tiempo se prolonga la exención de productos comprados online de impuestos aduaneros. 

¿Cómo afecta el libre comercio a las mujeres?

Desde las primeras reuniones de la OMC las mujeres vienen movilizándose para formular preguntas específicas sobre los impactos del libre comercio en sus vidas. Ya en Seattle, enfocaron su acción en demostrar los nexos de poder entre corporaciones multinacionales y gobiernos, y los impactos negativos de la privatización de servicios, desregulación y liberalización en el desarrollo de las mujeres.
Las movilizaciones del movimiento de mujeres y feminista crecieron y se encontraron en el proceso de resistencia al ALCA, donde el mayor acierto fue la capacidad de crear una unidad amplia de sectores que podrían ser impactados. La derrota del ALCA en el 2005 fue posible gracias a la articulación de distintos sectores que pudieron visibilizar las consecuencias de estas negociaciones sobre sus modos de vida (ecologistas, mujeres, indígenas, etc). Desde los estudios de género y comercio, las feministas han analizado de qué modo la globalización neoliberal y las organizaciones e instituciones que la promueven, se han sustentado en gran parte en las mujeres, ya que estas políticas comerciales no han sido eficaces para aumentar sus fuentes de empleo y si lo consiguen, la incorporación de ellas al mercado de trabajo es bajo formas precarizadas y en puestos de menor cualificación (como los casos del cultivo de flores en Colombia o de las maquiladoras en las zonas fronterizas de México). Además, el fortalecimiento de la economía del mercado compite con el desarrollo de una economía del cuidado. La raíz de las desventajas de las mujeres en el mercado laboral se encuentra en la debilidad y ausencia de los mecanismos de corresponsabilidad social en el cuidado, que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Y las políticas neoliberales son ciegas a estos desbalances que la “mano invisible del mercado” refuerza. Bajo estas condiciones se profundizan los fundamentalismos económicos del neoliberalismo que vuelven el mundo cada día más feroz. Frente a esta agenda nos preguntamos cuáles serán las nuevas consecuencias sobre la vida de las mujeres, trans y lesbianas. El movimiento feminista latinoamericano ha sostenido una mirada crítica del sistema social y económico hegemónico denunciando la desigualdad, la injusticia y la explotación. Es necesario recuperar esa mirada y las experiencias y prácticas de las mujeres para unirse a los demás movimientos sociales en el marco de esta nueva ofensiva de los tratados de comercio e inversión alentados por la reunión de la OMC en nuestra región.

¿Cómo afecta el libre comercio a la agricultura y nuestros bienes comunes?


El libre comercio promueve la idea de la mercantilización de la vida, lo que incluye a los alimentos. Entonces, las reglas establecidas en el Acuerdo de Agricultura de la OMC privilegian la producción agrícola a gran escala e industrializada lo cual fortalece las fábricas procesadoras de alimentos, los mercados de biodiesel y los animales en feet lot por sobre la agricultura comunitaria y sustentable. Además, privilegian a las empresas estadounidenses y europeas, ya que les permiten seguir subsidiando a su agricultura. Cuando el Acuerdo de Agricultura entró en vigor brindaba la posibilidad de una salida paulatina de los subsidios, pero al mismo tiempo prohibía la aplicación de nuevos subsidios. No hace falta mencionar que la mayoría de los países periféricos o no tenían los fondos para subsidiar a sus agricultores en los años noventa o habían abandonado los subsidios por recomendaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que los países europeos y EE.UU. sí lo hacían. Esto significa que hoy en día, EE.UU. tiene permitido a subsidiar a sus empresas agrícolas con más de 19 mil millones de dólares por año y la Unión Europea a usar 72.2 mil millones de dólares para apoyar a su agricultura mientras que el resto del mundo debe desmantelar sus subsidios y ayudas internas. Éste es el doble estándar que hay en la OMC. Por otro lado, las compras nacionales que realizan Estados a sus agricultores para garantizarles un precio fijo y luego usar los alimentos para distribuir entre la población más carenciada, mecanismo usado especialmente por países periféricos para hacer frente a los precios volátiles de los alimentos en el mercado internacional y prevenir hambrunas, está considerado una distorsión comercial inaceptable y puede resultar en multas por el mecanismo de resolución de conflictos comerciales entre Estados miembros de la OMC. Es por eso que decimos que la OMC es una gran amenaza para el sustento de los productores de alimentos y los trabajadores a pequeña escala, ya que ha obligado a numerosos países en vías de desarrollo a congelar o eliminar las inversiones en su agricultura local y, al mismo tiempo, ha permitido que los países más ricos continúen inundando el mercado de estos países en desarrollo con alimentos baratos subvencionados. El libre comercio, siguiendo la idea de la disminución de costos, promueve la idea de la producción de alimentos y materiales donde más barato resulte hacerlo. Esto se traduce en monocultivos de productos determinados en algunos países, y el procesamiento en otros, con lo que se eliminan la producción local de alimentos y los sistemas alimentarios locales al no poder competir en la escala de producción a la que producen las empresas más grandes. Este modelo resulta en la degradación y contaminación de suelos debido al uso de agrotóxicos y la no-rotación de cultivos, genera una importante pérdida de biodiversidad y pone en peligro la soberanía alimentaria de los pueblos: es decir, el poder decidir y elegir libremente qué y cómo queremos comer y producir nuestros alimentos. 
El ya mencionado TRIPS no solo afecta a los medicamentos, sino también a las semillas, impidiendo que los campesinos y campesinas puedan guardar sus propias semillas, y que puedan alimentarse y alimentar a sus comunidades. Los conocimientos tradicionales, nutridos por la experiencia de comunidades en todo el mundo, están quedando sujetos a la privatización y la expropiación, lo mismo equivale para nuestros bienes comunes como la tierra y el agua. El acaparamiento de tierras por empresas transnacionales, como en el caso de Benetton, es otro de los resultados de este sistema. Es por eso que constatamos que la OMC elimina la autonomía local y los derechos de los Pueblos sobre sus territorios. En resumidas cuentas y puesto en las palabras de Lee, campesino surcoreano que se inmoló en la III° Ministerial en Cancún en protesta a las políticas agrícolas de la OMC: “Las grandes empresas multinacionales y un pequeño número de grandes Miembros de la OMC lideran una globalización indeseable que es inhumana, degrada el medio ambiente, asesina a los campesinos y es antidemocrática. Debería pararse inmediatamente. De lo contrario, la falsa lógica del neoliberalismo arrasará la diversidad de la agricultura mundial y será desastrosa para todos los seres humanos.”


2do Encuentro Nacional Preparatorio contra la OMC, sábado 30 de Septiembre.


Presentación del Plenario en el segundo Encuentro Nacional Contra la OMC

Con la participación de más de 100 compañeros/as de una gran variedad de organizaciones, entre ellas la CTA A, la CTA T, el MTL, la Federación Judicial, la FETERA, ATE y varias otras organizaciones sindicales y sociales. Gracias a la participación de compañeros/as de La Rioja, Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero, Corrientes, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, otras ciudades de las Provincias de Buenos Aires, Neuquén, Chubut y Río Negro el encuentro logró tener una amplia representación de las luchas en los distintos territorios de la Argentina. Luego de más de 6 horas de debate e intercambio, se confluyó en el plenario de cierre, donde las 4 comisiones: Prensa y Comunicación; Federalización e Internacionalización; Mujeres y Género; y Organización y Logística presentaron sus avances. Se resolvió la realización de una Semana de Acción Global que comenzará el día jueves 7 de Diciembre con la marcha de la resistencia de las Madres. Los días 8 y 9 de Diciembre se llevarán a cabo reuniones de distintas redes nacionales, regionales e internacionales. El domingo 10 de diciembre, día internacional de los derechos humanos, de la asunción de los nuevos diputados y senadores, de los dos años del gobierno macrista y del comienzo de la Ministerial de la OMC en la Argentina, se pretende hacer una gran actividad callejera con intervenciones artísticas y culturales. Del 11 al 13 tendrá lugar la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC - Construyendo Soberanía" con espacios asamblearios, talleres autogestionados y paneles de debate bajo ejes temáticos. Parte de esa cumbre será una movilización, posiblemente el día martes 12/12. Las actividades de la cumbre confluirán en una Asamblea de las Alternativas el día 13 de diciembre que cerrará con un gran acto y la lectura del documento final y un llamado a no bajar los brazos, ya que el año que viene tendremos que darle una mal-venida a los jefes de Estado del G20.



Entrevista realizada a Mirta Coronel del Mocase Vía Campesina nucleada al Movimiento nacional Campesino Indígena, entrevista compartida con Flavia Gasetua de la Asamblea Riojana Capital, dos compañeras que compartimos la Jornada de formación y organización Contra la OMC. En la entrevista Mirta nos relata la gran lucha que llevan a delante las organizaciones campesinas en Santiago del Estero, no solo en defensa de su territorio de vida sino también en la defensa de su cultura e identidad, nos comparte en su relato la difícil situación que significa la persecución y la represión de las fuerzas de la gendarmería para que por medio del miedo sacarlos de sus tierras, las cuales defienden aun a costa de su vida. El pueblo de pie la lucha continúa!!


Declaración:

Los Pueblos nos ponemos de pie frente a la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires.
Las organizaciones y redes sociales, sindicales de Derechos Humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas reunidas el 24 de junio en Buenos Aires en el Encuentro Nacional Contra la Organización Mundial de Comercio, llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI° Reunión Ministerial de la OMC, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017.
Para ello, convocamos a realizar una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado “Libre Comercio” que solo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza, y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial.
Entendemos que la lucha contra la OMC es global y lleva una rica historia de movilizaciones y articulaciones, ya que esta institución representa los intereses de las empresas transnacionales y no los derechos ni las necesidades de los pueblos. Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial durante la reunión de la OMC en Seattle, EEUU, y que inspiró a un amplio movimiento de resistencias anticapitalistas en todo el planeta. Cuatro años después, la gran movilización popular durante la Reunión Ministerial de la OMC en Cancún también significo un avance en la resistencia contra la agenda del gran capital transnacional.
Pretendemos, asimismo, que la lucha contra la OMC adopte un fuerte carácter regional sumándose en la recuperación de nuestra valiosa historia de organización social y política contra las múltiples formas de dominio que fue adquiriendo el capital en los últimos años. La lucha contra el ALCA fue un proceso destacado de articulación continental, y la Cumbre de los Pueblos de Mar del Plata en 2005 habilito avances importantes en la discusión de alternativas de integración. Más de diez años después, es necesario que volvamos a juntar nuestras luchas para movilizarnos contra la libertad corporativa y los privilegios de los inversionistas en la región. La libertad debe ser para las personas: La libertad de movilidad para los trabajadores, y no para los empresarios e inversionistas que especulan con nuestras riquezas sociales y naturales. En este contexto debemos discutir nuevamente la cuestión de las alternativas populares entre nuestros pueblos, que sean solidarias y complementarias.
Comprendemos también que veinte años de tratados de “libre” comercio (TCL) en la región muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los privilegios corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente. Frente a esto, es hora de avanzar en las alternativas sociales, políticas, económicas, feministas y ambientalistas que pongan fin a la impunidad corporativa, den primacía a los Derechos Humanos y garanticen la armonía con el medio ambiente. También es necesario revertir el desguace de las políticas e instituciones, como el ALBA-TCP, el CELAC, la UNASUR, que de diversos modos intentaron favorecer una mayor integración y complementariedad regional. Rechazamos la agenda de “libre” comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o interregionales (como el tratado entere la Unión Europea y el Mercosur, que se intenta cerrar para diciembre de este año) por medio del ámbito multilateral como la OMC o por decisión de grupos como el G-20.
Proponemos avanzar en la re-articulación de las agendas y las campañas de las organizaciones sociales y políticas, tanto en nuestro país como en la región y a nivel global. Es por esto que, desde este Encuentro Nacional, realizamos un llamamiento a todas las organizaciones y pueblos de Argentina y del mundo, a participar activamente en la organización y desarrollo de la Cumbre de los Pueblos en Buenos Aires entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017, para oponernos al régimen que la OMC impulsa a nivel global y pensar y discutir alternativas al capitalismo desde nuestros pueblos. Juntos/as, podemos construir esos otros mundos posibles.

¡La lucha es global!
¡abajo los tratados de libre comercio que someten a los Pueblos!
¡Exigimos acuerdos solidarios para el comercio entre los Pueblos!
En 2017, ¡hagamos un nuevo Seattle en Buenos Aires!!!


Para adhesiones y más información: argentinamejorsintlc@gmail.com o en nuestra página web: mejorsintlc.org (también encontraras todas las adhesiones vigentes)


VIDEOS:

Del 10 al 13 de Diciembre, Argentina será sede de la 11° Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio! El video da cuenta de algunas cosas de lo que significa su llegada...
Para más info: mejorsintlc.org


Video explicativo de las razones por las cuales repudiamos a la OMC en Argentina y el mundo! Míralo y súmate a la lucha!

Daniel Gollán Salud pública o CUS
El Doctor Daniel Gollán ex ministro de salud del gobierno del Frente para la Victoria explica lo importante que es la defensa de la Salud pública, un derecho que por los mecanismos de los tratados de libre comercio se transformaran de un derecho básico de los ciudadanos a un bien de consumo con lo que ello significa. Perder el derecho a la salud, permitir la mercantilización del acceso a los servicios médicos son una pérdida irreversible en el bienestar de la sociedad, sobremanera en un sistema donde cada vez la visión de rentabilidad tiene más peso que la de los derechos, proteger la Salud Pública es responsabilidad de todos.

Presentamos una nueva emisión de Miserias de la Economía por Barricada TV.
Conversamos sobre la Ministerial de la Organización Mundial de Comercio junto a: Javier Echaide, Doctor en Derecho (UBA), Abogado (UBA), investigador UBACyT, docente universitario. Especialista en TLC; Hevelin Heiden, especialista en comercio electrónico y propiedad intelectual en tratados de libre comercio y Adrián Ruiz, integrante de la asamblea Argentina Mejor sin TLC.
Miserias de la Economía es un programa de economía crítica, pero también de crítica de la Economía, con la conducción de Eduardo Lucita.

Charla abierta “La llegada de la Organización Mundial del Comercio a la Argentina” con el fin de debatir con especialistas el impacto en nuestra economía. Participaron del encuentro: el Diputado Nacional Marcelo Ramal (Partido Obrero), el Secretario General e la CTA Autónoma Pablo Micheli, los embajadores Archibaldo Lanús y Carlos Bianco, la Dra. Luciana Ghiotto (profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), el Dr. Javier Echaide (profesor de la Facultad de Derecho de la UBA) y Graciela Rodríguez, Red de Género y Comercio.

Nueva emisión de Miserias de la Economía, conducida por Eduardo Lucita y transmitida por BarricadaTV. En esta oportunidad se habló del tiempo de las reformas (regresivas).
Nos acompañaron Guillermo Perez Crespo, abogado laboralista, integrante del Taller de Estudios Laborales (TEL) y de la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL), Rubén Garrido, Director de Relaciones Internacionales de la CTA-A, Integra la Comisión del FGS de ANSES y la Comisión de Fortalecimiento de la Seguridad Social dependiente del Ministerio de Trabajo, Demián García Orfanó, Economista, integrante CCII de ATE Ministerio de Economía y de la Corriente Político-Sindical Rompiendo Cadenas.


Contactos a:


Audios, recopilación periodística y textos:Susana De Luca.
Fotos:Susana De Luca.

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