Frente al arribo de la reunión ministerial de la
organización mundial de comercio en diciembre del 2017.
Por una economía de los pueblos #FueraOMC
Se realizaron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una serie de actividades organizativas y de difusión sobre las implicancias de los Tratados de Libre Comercio para nuestras economías y la gravedad que representan para los pueblos de los países en vías desarrollo.
Confluencia Fuera OMC - Junto con otras organizaciones, la
CTA Autónoma se prepara para la llegada de la Organización Mundial de Comercio.
#FueraOMC
Audiencia Pública realizada en el Senado de la Nación.
El pasado jueves 28 de Septiembre, Pablo Micheli, Secretario
General de la CTA Autónoma, participó en la audiencia pública sobre "La
Llegada de la OMC y su impacto en la economía argentina". Junto con él,
expresaron su preocupación por la realización de la 11° Conferencia Ministerial
de dicha organización promotora del libre comercio en la Argentina del 10 al 13
de Diciembre el Senador Fernando "Pino" Solanas, el ex-embajador para
Argentina en Francia Archibaldo Lanús, el investigador Carlos Bianco, el
legislador del Partido Obrero Marcelo Ramal, Graciela Rodríguez de la Red
Brasileña para la Integración de los Pueblos (REBRIP) y Javier Echaide y
Luciana Ghiotto, miembros de ATTAC Argentina y de la Asamblea Argentina Mejor
sin TLC.
Pablo Micheli destacó la relevancia de la llegada de la OMC en el marco de una fuerte ofensiva del
capital contra el pueblo trabajador. Vinculó la reforma laboral planificada por el gobierno de
Mauricio Macri con la constante liberalización del mercado argentino, ya que genera que los
productos y trabajadores/as argentinos/as estén compitiendo con países donde no existen ni los
mismos derechos laborales y salarios, ni las mismas regulaciones estatales. La homogeneización del
mercado global que busca la OMC, presiona para minimizar regulaciones y derechos de los/as
trabajadores/as y del medio ambiente, creando así un ambiente propicio para la inversión pero
adverso para las trabajadoras y los trabajadores. Micheli llamó entonces a juntar todas las fuerzas
hacia Diciembre y anunció un plenario de las dos CTA en el marco de la Semana de Acción Global
para debatir con los/as afiliados/as de las Centrales e invitados nacionales e internacionales cómo
enfrentar efectivamente a la ofensiva contra sus derechos y condiciones de vida.
Debate abierto en el Salón Arturo Ilia del Senado de la Nación.
Jornada de formación: Libre Comercio versus Derechos de los
Pueblos-procesos y resistencias.
Por una economía de los pueblos #FueraOMC
Viernes 29-9 facultad de Ciencias Sociales de la Universidad
de Buenos Aires, Santiago del Estero Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Confluencia Fuera OMC - Junto con otras organizaciones, la
CTA Autónoma se prepara para la llegada de la Organización Mundial de Comercio.
Actividad en la que represente a la Agrupación, la Martina Chapanay dijo
presente en esta proclama en contra del atropello genocida hacia la vida y los
derechos que significan los Tratados de Libre Comercio.
#FueraOMC
El día siguiente, viernes 29 de Septiembre, las actividades preparatorias contra la OMC.
Las actividades continuaron con una jornada de formación sobre "Libre Comercio vs. Derechos Sociales - Procesos Y Resistencias" que fue dictada por los/as compañeros/as de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC.
Durante todo el día, los/as más de 80 participantes se interiorizaron en temas del Libre Comercio, el
funcionamiento de la OMC, de tratados de libre comercio y bilaterales de inversión y sus
consecuencias para la vida cotidiana. Al cierre de ese intenso día formativo se explicó como el libre
comercio afecta a la naturaleza y limita las posibilidades de protección ambiental, como se le da
primacía a los derechos de las corporaciones por sobre los derechos humanos y como profundiza la
desigualdad entre hombres y mujeres, siendo las mujeres las más vulnerables frente a la
precarización laboral y la privatización de los servicios públicos.
La discusión sobre Libre Comercio es mucho más
que una discusión de economistas.
Hoy como ayer, el comercio internacional orienta el modelo
de desarrollo de nuestros países y organiza nuestro sistema productivo. Por
ello, afecta cuestiones próximas a nuestras vidas como las oportunidades de
trabajo, el tipo de bienes que consumimos y, dado que los acuerdos comerciales
incluyen cuestiones como inversiones y regulaciones estatales, impactan también
en el sistema educativo y el sistema de salud del que podemos gozar, el acceso
a medicamentos, al agua, a la energía, a los alimentos, a los servicios
públicos esenciales, a los bienes culturales y al conocimiento.
Por eso, es importante comprender de qué hablamos cuando
decimos “libre comercio”. Para regular el comercio -es decir, las mercancías
que entran y salen del territorio- los Estados adoptan una serie de políticas
con el fin de facilitar esa entrada y salida (“abrir”) o restringir ese intercambio
con mayores requisitos (“cerrar” sus fronteras comerciales). Pero desde los años
ochenta, al tema comercio se le adosaron otros temas “vinculados” como son: los
derechos de propiedad intelectual, el comercio de servicios, las inversiones,
las telecomunicaciones, las compras gubernamentales, entre otros. Estos son los
llamados “temas detrás de la frontera”, ya que no tiene que ver solamente con
la regulación de la entrada de productos, sino con la propia política regulatoria
de los Estados. Entonces, cuando hoy la prensa o los políticos hablan de “libre
comercio”, en realidad están hablando de los modos en que los países se insertan
en la economía mundial.
El ideal para muchos es que esa inserción sea lo más libre
posible: que los Estados no establezcan límite alguno al comercio (reduciendo
aranceles de importación), a la vez que liberalicen sus economías a la llegada del
capital extranjero en forma de inversiones, que otorguen seguridad jurídica a
esos inversores, que protejan los derechos de propiedad intelectual (patentes,
marcas, copyright, etc.), que garanticen la libre entrada de las empresas
extranjeras proveedoras de servicios, etc.
A lo largo de la historia humana el comercio ha sido un factor
dinamizador de las economías y promotor del intercambio entre los pueblos. No
obstante, también ha sido fuente de conflictos y enfrentamientos como resultado
de la existencia de intereses divergentes entre las naciones. Los países más
industrializados han seguido históricamente una estrategia de “patear la
escalera”: para lograr el desarrollo industrial aplicaron medidas proteccionistas
como subsidios, créditos, altos aranceles a la importación, entre otras. Sin
embargo, una vez que alcanzaron un alto nivel de desarrollo industrial, modificaron
su discurso para promover los beneficios del libre comercio para el resto de
los países periféricos como modelo de crecimiento económico, lo cual muestra un
doble estándar en la política externa de estos países. El libre comercio ha
beneficiado a los países que poseen mejores condiciones para acceder a los
grandes mercados. Por eso es que siempre aparece en boca de las corporaciones y
de los países más ricos.
Los orígenes del actual Sistema de “Libre Comercio”
Para entender dónde estamos, tenemos que saber de dónde
venimos. Por eso tenemos que remontarnos a los años posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, cuando dos de los ganadores de la guerra, EEUU y Gran Bretaña,
promovieron la creación de instituciones que permitieran dirigir y regular
distintos ámbitos de la economía global. Así nacieron la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y organismos que
forman parte del Banco Mundial (BM). Pero en el contexto de la “Guerra Fría”
entre EEUU y la URSS, quedó trunco el proyecto de crear una institución capaz
de establecer las reglas del comercio internacional y, en su lugar, el bloque
capitalista impulsó en 1948 el Acuerdo General de Comercio y Tarifas (GATT por
sus siglas en inglés).
El GATT funcionó hasta 1994 mediante “Rondas de negociación”
estableciendo las reglas del comercio internacional de manufacturas, excluyendo
productos agrícolas y servicios. El GATT trató casi exclusivamente sobre
aranceles, y su principal objetivo fue cumplido con éxito: ir bajando
progresivamente las tarifas y las barreras al comercio a nivel mundial.
Sin embargo, en la Ronda Uruguay del GATT, que duró de 1986
a 1994, las grandes corporaciones del sector farmacéutico, de la industria cinematográfica,
del agronegocio, etc., presionaron para que se incorporen a la negociación nuevos
temas asociados al comercio. De este modo, EEUU y la UE llevaron adelante la
posición de “sus” empresas y lograron agregar dentro de la agenda los llamados
“nuevos temas comerciales” que no estaban en el GATT: derechos de propiedad
intelectual, servicios, inversiones, y también agricultura. Todos estos temas
fueron incorporados como agendas de negociación al interior de un nuevo
organismo internacional: la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la vez
que eran incorporados en las negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC)
bilaterales o regionales 1.
1 “Javier Echaide y Luciana Ghiotto, 2008.
Qué es el libre
comercio.
Entre mitos y realidades
Buenos Aires: Capital Intelectual).”
La OMC y sus rondas (de Seattle a Buenos Aires)
En el año 1999 se llamó al inicio de una Ronda de Negociación
en la ciudad de Seattle (EEUU) bajo el nombre de la “Ronda del Milenio”. Allí
las organizaciones sociales realizaron grandes “sentadas” en la puerta del
hotel donde se reunirían los ministros, impidiendo su acceso a las reuniones.
La ciudad de Seattle fue una batalla campal durante cuatro días. A esto se sumó
la negativa de algunos países (encabezados por Francia) a la liberalización
total en servicios y propiedad intelectual. Con rechazos desde varios sectores,
la reunión de Seattle resultó en un fracaso, no se pudo lanzar la Ronda del
Milenio y a partir de ahí la OMC quedaría virtualmente paralizada en materia de
nueva normativa y liberalización del comercio.
La siguiente Ronda se inició en 2001. Su lanzamiento fue
llevado a un país alejado, sin democracia: la ciudad de Doha, en Qatar. Esto fue
con el objetivo de garantizar cierto clima de paz para llevar adelante las
negociaciones. Se anunció así el lanzamiento de la “Ronda del Desarrollo”, más
conocida como la “Ronda de Doha”. Pero esta Ronda estuvo desde el inicio
condenada al fracaso. Esto se hizo evidente sólo dos años después, en la
siguiente Reunión Ministerial de Cancún (2003), donde la división entre el
norte industrializado y el Sur global primarizado trabó las negociaciones.
Allí, los países más desarrollados del Norte exigían que el Sur abriera sus
mercados para sus productos manufacturados y servicios; por su parte los países
del Sur exigían el acceso de sus productos agrícolas al mercado altamente
subsidiado del Norte. Contemporáneamente, la misma división estancaba el ALCA y
el Acuerdo de Asociación entre Mercosur y Unión Europea. A partir de la
Ministerial de Cancún en 2003, las cosas fueron cuesta arriba para la OMC. Ya
nunca lograría destrabar algunas de las negociaciones principales. Actualmente,
la parálisis de la Ronda de Doha podría entenderse como beneficiosa para los
países menos desarrollados, ya que hay agendas que quedaron prácticamente frenadas,
como servicios, propiedad intelectual e inversiones. Pero también los ha
perjudicado mayormente, ya que agricultura, trato especial y diferenciado, y
los pasos a seguir en la llamada “Agenda para el Desarrollo” parecen no
encontrar solución a los principales problemas de los países menos
desarrollados.
En la última Reunión Ministerial de Nairobi en 2015 se
presentó una situación insólita: la Declaración final acordada durante la
Ministerial deja abierto a la interpretación la posibilidad de conclusión de la
Ronda de Doha. Los países más desarrollados sostienen que la Declaración establece
“el fin de la Ronda de Doha”, mientras que los países menos industrializados
rechazan esa interpretación. La pregunta es: ¿por qué sería importante la
discusión acerca del cierre (o no) de la Ronda? Porque si la Ronda de Doha
finalmente está cerrada, ello puede permitir un nuevo mandato e incorporar otros
temas a la negociación, como los llamados “temas de Singapur” de 1996 que son
los que más interesan a los países desarrollados: facilitación y protección de
las inversiones, garantías para la libre competencia, compras gubernamentales y
facilidades para el comercio. En cambio, los países menos industrializados
sostienen que la Ronda aún está abierta, lo cual implica poner el foco en la
agenda de “Doha para el Desarrollo”, que los favorece. Sin embargo, el notorio
viraje del papel desempeñado por algunos países como Brasil, China e India, que
anteriormente defendían la postura de los países más pequeños, muestra una
reconfiguración de las alianzas al interior de la OMC. Estos tres países
emergentes (los llamados “BRICS”) se sentaron en Nairobi a redactar la
Declaración Final junto a EEUU y la UE. Este viraje implica que los grupos que
defendían los BRICS están ahora jugando con su propia agenda de países cada vez
más (agro) industrializados y exportadores de capital. A pesar de las promesas,
el libre comercio no ha dado más desarrollo a los pueblos y no ha distribuido
las riquezas socialmente generadas. Más bien ha ocurrido lo contrario. En
América Latina se observa una mayor concentración y una mayor desigualdad como
nunca antes. Llevamos el triste galardón de ser el continente más desigual del
mundo. En este marco, los objetivos y beneficios fijados para los países en
desarrollo dentro de la OMC están lejos de haber sido cumplidos, por lo que
hablar de una “finalización con éxito” de la Ronda de Doha es, cuanto menos,
una broma de mal gusto. Entonces, ¿qué se puede esperar de la Reunión
Ministerial de Buenos Aires? Actualmente hay varios temas en negociación, y en
todos la agenda de los países más industrializados intenta avanzar por sobre los
temas del desarrollo. Algunos van claramente más allá del mandato de Doha, tal
como las “Reglas para la Facilitación de Inversiones”, propuesto por Brasil,
Argentina, Rusia y China y resistido por India, Sudáfrica y varios países
latinoamericanos como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba. Esta negociación se
propone que los países hagan más “transparentes” sus regulaciones hacia los
inversores extranjeros, con el fin de “facilitar” la llegada, operación y
salida de dichos inversores. Así, otorga prerrogativas al sector privado ya que
da el derecho a los inversores de opinar sobre nuevas regulaciones que un país quiera
sostener frente a estos. Otro de los nuevos temas, el “Comercio Electrónico” o
e-commerce, es uno de los que ha llegado para quedarse. Si no se logra acuerdo
para la Ministerial de Buenos Aires, es probable que siga apareciendo en los próximos
años en la OMC y en los TLC bilaterales ya que es presentado como el tema de la
“economía del futuro”. Su principal defensor es EEUU, como reflejo del interés
que tienen en esta negociación las grandes empresas del Silicon Valley de ese
país, el llamado grupo “GAFAM”: Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft. Este
acuerdo es “atrapa todo”, ya que intenta englobar todos los elementos de la
liberalización que quedan afuera de otras negociaciones, bajo el slogan del
“libre flujo de datos”. El objetivo es que los Estados no puedan regular de
ningún modo el comercio electrónico ni incorporar nuevos impuestos a la
transacción de datos. A esta agenda se han opuesto los países menos desarrollados
diciendo que con la existente división tecnológica a nivel global, esta agenda no
es prioritaria, y que primero deberían discutirse los temas de desarrollo.
Hay todavía más temas que podrán tratarse en la Ministerial de
Buenos Aires, como subsidios a la pesca y ciertos temas de Agricultura (que
nunca dejó de ser importante para los países en desarrollo). En suma: nuevos
temas sobre la mesa de negociación; cambios de alianzas; intentos por controlar
el comercio global... Sea cual sea el resultado parcial en la Ministerial de
Buenos Aires, el juego de los próximos años está abierto y las empresas
transnacionales buscarán sacarle ventaja.
¿Qué es la facilitación de inversiones?
De este modo, se estaría incentivando y estimulando el flujo de inversiones extranjeras hacia los países. Sin embargo, no existe una definición común sobre qué y cuáles son las reglas para facilitar las inversiones, por lo cual su definición específica depende de quien la plantea. Hasta ahora, la facilitación de las inversiones aparece como un cúmulo de principios cuyo objetivo es la modificación de ciertas políticas públicas estatales con el fin de hacer más simple la circulación de las inversiones. A diferencia de la protección de inversiones, la facilitación no se propone como un conjunto de cláusulas que otorguen derechos a los inversionistas, tal como aparecen en los Tratados de Promoción y Protección de la Inversión (TBI) o en los Tratados de Libre Comercio (TLC) con capítulos sobre inversiones. Estos Tratados incorporan obligaciones para los Estados en cuanto a su tratamiento del inversor extranjero: se le debe otorgar Trato Nacional, Trato de Nación más Favorecida, Trato No-discriminatorio y Trato Justo y Equitativo. Estas cláusulas de trato no están presentes en la discusión sobre facilitación. Aquí no aparecen las cláusulas de protección del inversor frente a la expropiación (directa o indirecta) ni tampoco incluye un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado (ISDS) que permite a los inversionistas acudir al arbitraje internacional en caso de que un Estado afecte su inversión.
Sin embargo, mismo si no se trata de protección de inversiones tal como la conocemos hasta ahora, la facilitación sí avanza estableciendo un detalle de las responsabilidades que tiene cada Estado con el fin de garantizar la rapidez y simpleza en los trámites para la radicación de inversión extranjera en su territorio. Entonces, la facilitación no detalla un sistema de protección para las inversiones, pero sí establece una serie de cambios que los Estados deben realizar, tanto de sus procedimientos administrativos como de sus regulaciones en torno a las inversiones extranjeras.
Bajo el término de “facilitación de inversiones” encontramos un nuevo modo de la “cooperación reguladora” o “coherencia regulatoria” entre los aparatos regulatorios de los Estados. Este instrumento ya fue incorporado en los nuevos acuerdos mega-regionales como el Tratado Transpacífico (TPP) y el Tratado Transatlántico (TTIP), así como también en el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA). Bajo los términos de “transparencia”, “consistencia” y “previsibilidad”, se pretende que los Estados avancen en la coordinación general de sus políticas nacionales. En otras palabras, que pongan a consideración de otros Estados (y del sector privado) su aparato regulatorio mediante consulta pública. Estamos aquí ante un mecanismo que opera “detrás de las fronteras” de los Estados, es decir, en el proceso de regulación doméstico.
transnational institute La negociación sobre Reglas para la Facilitación Multilateral de las Inversiones |en las democracias liberales, el espacio de la regulación está ubicado en los diferentes mecanismos de toma de decisión planteados por las constituciones nacionales, donde el la capacidad de legislar mediante la sanción de normas y regulaciones se ubica en el poder legislativo. En cambio, la “facilitación de inversiones” establece que las “partes interesadas” (stakeholders) en la inversión deben tener la oportunidad de comentar sobre nuevas leyes, regulaciones y políticas que proponga un Estado, así como sobre cambios a las regulaciones previamente existentes. Eso quiere decir que el sector privado tendría un peso decisivo en la legislación de un país, interviniendo directamente en la creación de marcos regulatorios. En definitiva, no se trata solamente de facilitar las inversiones con mecanismos administrativos más simples, sino que los demás Estados y los propios inversores puedan tener una incidencia en el mecanismo regulador de cada Estado.
Los efectos del libre comercio sobre la vida.
¿Cómo afecta el libre comercio a los trabajadores/as?
Ejemplos como el de México abundan. La apertura
de los mercados para la importación casi descontrolada de productos del
exterior significa un peligro para las industrias nacionales y los puestos de
trabajo locales. La presión sobre la clase trabajadora crece, ya que para poder
competir con los productos importados, sobre todo en cuanto al precio, tienen
que producir cada vez más barato y más rápido. Esta es la famosa
“productividad” de la que tanto nos hablan los políticos: para ser
“competitivos” e insertarnos en las Cadenas Globales de Valor, se debe aumentar
la productividad. Este término oculta una nueva relación de fuerzas en el
ámbito laboral: significa la reducción de los costos de producción para los empresarios,
lo cual implica salarios a la baja, peores condiciones laborales y reducción de
derechos sindicales. No hace falta explicar que esta competencia desigual afecta
directamente a los salarios y genera cada vez más desempleo. De hecho, la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte sobre la tendencia
creciente del desempleo al nivel internacional. Al crear una masa de personas desempleadas,
aumenta además la presión sobre quienes aún tienen un trabajo, que temen tomar
medidas de lucha (por ejemplo, huelgas) por el miedo al despido. La OMC al
igual que los TLC estipula varios principios según los cuales se debe regir el
comercio internacional, uno de ellos es la no-discriminación, concretada en las
cláusulas vinculantes de “Nación más Favorecida” y “Trato Nacional”; esta
última define que cualquier empresa internacional tiene que recibir el mismo trato
que una empresa nacional. Quiere decir que si el Estado le da un subsidio a una
empresa de zapatos nacional, debe otorgar “el mismo nivel de trato” a la
empresa de zapatos extranjera. En caso de que el Estado se niegue, hay tribunales
de arbitraje como el CIADI del Banco Mundial para que la empresa le demande y
un órgano de solución de diferencias entre Estados dentro de la OMC. Vemos
entonces que según la OMC el trato diferenciado entre empresas nacionales y empresas
extranjeras es un hecho discriminatorio. Cabe recordar que son las PyMes las
que mayor empleo crean (por ejemplo en la Argentina), mientras que empresas
transnacionales lo hacen en menor medida, y además despiden sin razones a sus
trabajadores como en el caso de Pepsico, Kraft y Cresta Roja. Falta agregar que
la nueva agenda de digitalización del trabajo (la “cuarta revolución
industrial”) que se está debatiendo en todos los foros empresariales y gubernamentales
a nivel mundial (incluyendo G20 y OMC) tendrá consecuencias adversas para los
trabajadores/ as. En un reciente informe, el Banco Mundial advierte sobre la
posibilidad de una enorme pérdida de puestos laborales en caso de que los
países no se adapten lo suficientemente rápido a la digitalización. Prevén que
en Argentina se llegue a perder hasta el 65% de todos los puestos laborales. El comercio electrónico, punto importante en la agenda de la OMC para Buenos Aires,
forma parte de esta cuarta revolución industrial que propone terminar con el
trabajo tal cual lo conocemos, volviéndolo más precario e inestable, a la
medida de las necesidades del capital y no de las personas.
¿Cómo afecta el libre comercio a la educación y la salud pública?
Para la OMC y el libre comercio, la salud, la educación y
todos los demás servicios públicos no representan derechos sociales, sino
sectores que aún no han sido mercantilizados, pero que en caso de su privatización,
generarían beneficios económicos para las empresas. Podemos decir entonces que
la agenda de la liberalización también es la agenda de la privatización y que
detrás de la idea del libre comercio se esconde la convicción de que las
empresas privadas brindan “naturalmente” mejores servicios y de forma más
eficiente que el Estado, sin necesidad de controles ni medidas de regulación.
Cuando el Estado privatiza los servicios públicos, deja de
invertir en los mismos, generando su deterioro como sucedió en los años noventa
en la Argentina. Un resultado directo de la negligencia del sistema de
educación y salud pública es la emergencia de una creciente brecha social entre
quienes pueden pagar por salud privada y mandar a sus hijos a una escuela
privada, ensanchando aún más la brecha social entre sectores privilegiados y excluidos.
Al mismo tiempo tiene consecuencias para las condiciones laborales, ya que al
entender los salarios de los trabajadores/as de la educación y la salud como un
costo a disminuir en una economía que se basa en la competencia, la
privatización lleva a una mayor precarización laboral en estos espacios
fundamentales para garantizar el bienestar del pueblo.
Con respecto al sector de la salud preocupan además los
acuerdos sobre la protección de la propiedad intelectual, como es el Acuerdo
sobre los Aspectos de Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés), que forma parte de los acuerdos de
la OMC. El TRIPS brinda protección especial a los poseedores de patentes, entre
ellos las empresas farmacéuticas que producen y distribuyen medicamentos. Antes
de las negociaciones del TRIPS a principios de los años noventa, muchos países
no otorgaban patentes para productos farmacéuticos, argumentando que al
patentar un medicamento, la empresa recibe el monopolio de fabricación y
distribución, encareciendo el remedio. Para dar un ejemplo de lo que significa
la propiedad intelectual de los medicamentos, un tratamiento para el SIDA con medicamentos
antiretrovirales que tienen patente (es decir con derechos de propiedad
intelectual) cuesta al año 12.000 dólares, mientras que con medicamentos genéricos
(ya sin patente) cuesta 420 dólares anuales.
Cabe mencionar dos cosas. Primero,
la mayoría de las patentes que se registran están a nombre de empresas y/o
personas de los países industrializados, profundizando así la posición de poder
del Norte sobre el Sur y fijando la dependencia de los países periféricos.
Segundo, existe un protocolo que flexibiliza algunas reglas del TRIPS para los
países más pobres, dándoles la oportunidad de por ejemplo reproducir ciertos
medicamentos patentados a nivel nacional. Este protocolo fue adoptado en la
Ronda de Doha como respuesta al número creciente de voces que reconocieron en
el sistema de protección de la propiedad intelectual, una de las razones por la
crisis mundial del sistema de salud pública. Es importante saber que dicho protocolo
tiene que ser reafirmado cada dos años en la Ministerial de la OMC. Teniendo en
cuenta la importancia de dicho protocolo para los países más pobres, los países
industrializados lo están usando como medio de presión. De hecho, actualmente
se está discutiendo brindar la extensión del protocolo de flexibilización de los
TRIPS, si al mismo tiempo se prolonga la exención de productos comprados online
de impuestos aduaneros.
¿Cómo afecta el libre comercio a las mujeres?
Desde las primeras reuniones de la OMC las mujeres vienen
movilizándose para formular preguntas específicas sobre los impactos del libre
comercio en sus vidas. Ya en Seattle, enfocaron su acción en demostrar los nexos
de poder entre corporaciones multinacionales y gobiernos, y los impactos negativos
de la privatización de servicios, desregulación y liberalización en el
desarrollo de las mujeres.
Las movilizaciones del movimiento de mujeres y feminista crecieron
y se encontraron en el proceso de resistencia al ALCA, donde el mayor acierto
fue la capacidad de crear una unidad amplia de sectores que podrían ser impactados.
La derrota del ALCA en el 2005 fue posible gracias a la articulación de distintos
sectores que pudieron visibilizar las consecuencias de estas negociaciones
sobre sus modos de vida (ecologistas, mujeres, indígenas, etc). Desde los
estudios de género y comercio, las feministas han analizado de qué modo la
globalización neoliberal y las organizaciones e instituciones que la promueven,
se han sustentado en gran parte en las mujeres, ya que estas políticas comerciales
no han sido eficaces para aumentar sus fuentes de empleo y si lo consiguen, la
incorporación de ellas al mercado de trabajo es bajo formas precarizadas y en
puestos de menor cualificación (como los casos del cultivo de flores en
Colombia o de las maquiladoras en las zonas fronterizas de México). Además, el
fortalecimiento de la economía del mercado compite con el desarrollo de una
economía del cuidado. La raíz de las desventajas de las mujeres en el mercado
laboral se encuentra en la debilidad y ausencia de los mecanismos de
corresponsabilidad social en el cuidado, que recae de manera desproporcionada sobre
las mujeres. Y las políticas neoliberales son ciegas a estos desbalances que la
“mano invisible del mercado” refuerza. Bajo estas condiciones se profundizan los
fundamentalismos económicos del neoliberalismo que vuelven el mundo cada día
más feroz. Frente a esta agenda nos preguntamos cuáles serán las nuevas
consecuencias sobre la vida de las mujeres, trans y lesbianas. El movimiento
feminista latinoamericano ha sostenido una mirada crítica del sistema social y
económico hegemónico denunciando la desigualdad, la injusticia y la explotación.
Es necesario recuperar esa mirada y las experiencias y prácticas de las mujeres
para unirse a los demás movimientos sociales en el marco de esta nueva ofensiva
de los tratados de comercio e inversión alentados por la reunión de la OMC en
nuestra región.
¿Cómo afecta el libre comercio a la agricultura y nuestros bienes
comunes?
El libre comercio promueve la idea de la mercantilización de
la vida, lo que incluye a los alimentos. Entonces, las reglas establecidas en
el Acuerdo de Agricultura de la OMC privilegian la producción agrícola a gran
escala e industrializada lo cual fortalece las fábricas procesadoras de
alimentos, los mercados de biodiesel y los animales en feet lot por sobre la
agricultura comunitaria y sustentable. Además, privilegian a las empresas
estadounidenses y europeas, ya que les permiten seguir subsidiando a su
agricultura. Cuando el Acuerdo de Agricultura entró en vigor brindaba la posibilidad
de una salida paulatina de los subsidios, pero al mismo tiempo prohibía la
aplicación de nuevos subsidios. No hace falta mencionar que la mayoría de los
países periféricos o no tenían los fondos para subsidiar a sus agricultores en los
años noventa o habían abandonado los subsidios por recomendaciones del Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que los países europeos
y EE.UU. sí lo hacían. Esto significa que hoy en día, EE.UU. tiene permitido a
subsidiar a sus empresas agrícolas con más de 19 mil millones de dólares por año
y la Unión Europea a usar 72.2 mil millones de dólares para apoyar a su
agricultura mientras que el resto del mundo debe desmantelar sus subsidios y
ayudas internas. Éste es el doble estándar que hay en la OMC. Por otro lado,
las compras nacionales que realizan Estados a sus agricultores para
garantizarles un precio fijo y luego usar los alimentos para distribuir entre
la población más carenciada, mecanismo usado especialmente por países periféricos
para hacer frente a los precios volátiles de los alimentos en el mercado
internacional y prevenir hambrunas, está considerado una distorsión comercial inaceptable
y puede resultar en multas por el mecanismo de resolución de conflictos comerciales
entre Estados miembros de la OMC. Es por eso que decimos que la OMC es una gran
amenaza para el sustento de los productores de alimentos y los trabajadores a
pequeña escala, ya que ha obligado a numerosos países en vías de desarrollo a
congelar o eliminar las inversiones en su agricultura local y, al mismo tiempo,
ha permitido que los países más ricos continúen inundando el mercado de estos
países en desarrollo con alimentos baratos subvencionados. El libre comercio,
siguiendo la idea de la disminución de costos, promueve la idea de la
producción de alimentos y materiales donde más barato resulte hacerlo. Esto se traduce
en monocultivos de productos determinados en algunos países, y el procesamiento
en otros, con lo que se eliminan la producción local de alimentos y los
sistemas alimentarios locales al no poder competir en la escala de producción a
la que producen las empresas más grandes. Este modelo resulta en la degradación
y contaminación de suelos debido al uso de agrotóxicos y la no-rotación de
cultivos, genera una importante pérdida de biodiversidad y pone en peligro la
soberanía alimentaria de los pueblos: es decir, el poder decidir y elegir libremente
qué y cómo queremos comer y producir nuestros alimentos.
El ya mencionado TRIPS
no solo afecta a los medicamentos, sino también a las semillas, impidiendo que
los campesinos y campesinas puedan guardar sus propias semillas, y que puedan
alimentarse y alimentar a sus comunidades. Los conocimientos tradicionales, nutridos
por la experiencia de comunidades en todo el mundo, están quedando sujetos a la
privatización y la expropiación, lo mismo equivale para nuestros bienes comunes
como la tierra y el agua. El acaparamiento de tierras por empresas
transnacionales, como en el caso de Benetton, es otro de los resultados de este
sistema. Es por eso que constatamos que la OMC elimina la autonomía local y los
derechos de los Pueblos sobre sus territorios. En resumidas cuentas y puesto en
las palabras de Lee, campesino surcoreano que se inmoló en la III° Ministerial
en Cancún en protesta a las políticas agrícolas de la OMC: “Las grandes
empresas multinacionales y un pequeño número de grandes Miembros de la OMC
lideran una globalización indeseable que es inhumana, degrada el medio
ambiente, asesina a los campesinos y es antidemocrática. Debería pararse
inmediatamente. De lo contrario, la falsa lógica del neoliberalismo arrasará la
diversidad de la agricultura mundial y será desastrosa para todos los seres
humanos.”
2do Encuentro Nacional Preparatorio contra la OMC, sábado 30
de Septiembre.
Presentación del Plenario en el segundo Encuentro Nacional Contra la OMC
Con la participación de más de 100 compañeros/as de una gran
variedad de organizaciones, entre ellas la CTA A, la CTA T, el MTL, la
Federación Judicial, la FETERA, ATE y varias otras organizaciones sindicales y
sociales. Gracias a la participación de compañeros/as de La Rioja, Jujuy,
Catamarca, Santiago del Estero, Corrientes, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, otras
ciudades de las Provincias de Buenos Aires, Neuquén, Chubut y Río Negro el encuentro
logró tener una amplia representación de las luchas en los distintos territorios
de la Argentina. Luego de más de 6 horas de debate e intercambio, se confluyó
en el plenario de cierre, donde las 4 comisiones: Prensa y Comunicación;
Federalización e Internacionalización; Mujeres y Género; y Organización y
Logística presentaron sus avances. Se resolvió la realización de una Semana de
Acción Global que comenzará el día jueves 7 de Diciembre con la marcha de la resistencia
de las Madres. Los días 8 y 9 de Diciembre se llevarán a cabo reuniones de
distintas redes nacionales, regionales e internacionales. El domingo 10 de
diciembre, día internacional de los derechos humanos, de la asunción de los
nuevos diputados y senadores, de los dos años del gobierno macrista y del
comienzo de la Ministerial de la OMC en la Argentina, se pretende hacer una
gran actividad callejera con intervenciones artísticas y culturales. Del 11 al
13 tendrá lugar la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC - Construyendo
Soberanía" con espacios asamblearios, talleres autogestionados y paneles
de debate bajo ejes temáticos. Parte de esa cumbre será una movilización,
posiblemente el día martes 12/12. Las actividades de la cumbre confluirán en
una Asamblea de las Alternativas el día 13 de diciembre que cerrará con un gran
acto y la lectura del documento final y un llamado a no bajar los brazos, ya
que el año que viene tendremos que darle una mal-venida a los jefes de Estado
del G20.
Audios, recopilación periodística y textos:Susana De Luca.
Fotos:Susana De Luca.
Entrevista realizada a Mirta Coronel del Mocase Vía
Campesina nucleada al Movimiento nacional Campesino Indígena, entrevista
compartida con Flavia Gasetua de la Asamblea Riojana Capital, dos compañeras
que compartimos la Jornada de formación y organización Contra la OMC. En la
entrevista Mirta nos relata la gran lucha que llevan a delante las
organizaciones campesinas en Santiago del Estero, no solo en defensa de su
territorio de vida sino también en la defensa de su cultura e identidad, nos
comparte en su relato la difícil situación que significa la persecución y la represión
de las fuerzas de la gendarmería para que por medio del miedo sacarlos de sus
tierras, las cuales defienden aun a costa de su vida. El pueblo de pie la lucha
continúa!!
Declaración:
Los Pueblos nos ponemos de pie frente a la reunión de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires.
Las organizaciones y redes sociales, sindicales de Derechos
Humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y
anti-extractivistas reunidas el 24 de junio en Buenos Aires en el Encuentro Nacional Contra la Organización
Mundial de Comercio, llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse en el
marco de la XI° Reunión Ministerial de la OMC, que tendrá lugar en Argentina
entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017.
Para ello, convocamos a realizar una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que colabore en
la articulación de la resistencia contra el llamado “Libre Comercio” que solo
genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la
naturaleza, y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este
sistema productivo y comercial.
Entendemos que la
lucha contra la OMC es global y lleva una rica historia de movilizaciones y
articulaciones, ya que esta institución representa los intereses de las
empresas transnacionales y no los derechos ni las necesidades de los pueblos.
Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización de las
organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos
negativos del proyecto de liberalización comercial durante la reunión de la OMC
en Seattle, EEUU, y que inspiró a un amplio movimiento de resistencias anticapitalistas
en todo el planeta. Cuatro años después, la gran movilización popular durante
la Reunión Ministerial de la OMC en Cancún también significo un avance en la
resistencia contra la agenda del gran capital transnacional.
Pretendemos, asimismo, que
la lucha contra la OMC adopte un fuerte carácter regional sumándose en la
recuperación de nuestra valiosa historia de organización social y política
contra las múltiples formas de dominio que fue adquiriendo el capital en los
últimos años. La lucha contra el ALCA
fue un proceso destacado de articulación continental, y la Cumbre de los
Pueblos de Mar del Plata en 2005 habilito avances importantes en la discusión
de alternativas de integración. Más de diez años después, es necesario que volvamos a juntar nuestras luchas para movilizarnos
contra la libertad corporativa y los privilegios de los inversionistas en la
región. La libertad debe ser para las personas: La libertad de movilidad
para los trabajadores, y no para los empresarios e inversionistas que especulan
con nuestras riquezas sociales y naturales. En este contexto debemos discutir nuevamente la cuestión de las
alternativas populares entre nuestros pueblos, que sean solidarias y
complementarias.
Comprendemos también que veinte años de tratados de “libre” comercio (TCL) en la región muestran
los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los privilegios
corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente. Frente a esto, es
hora de avanzar en las alternativas sociales, políticas, económicas, feministas
y ambientalistas que pongan fin a la impunidad corporativa, den primacía a los
Derechos Humanos y garanticen la armonía con el medio ambiente. También es
necesario revertir el desguace de las políticas e instituciones, como el
ALBA-TCP, el CELAC, la UNASUR, que de diversos modos intentaron favorecer una
mayor integración y complementariedad regional. Rechazamos la agenda de “libre” comercio y protección de inversiones en
todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o interregionales (como
el tratado entere la Unión Europea y el Mercosur, que se intenta cerrar para
diciembre de este año) por medio del ámbito multilateral como la OMC o por
decisión de grupos como el G-20.
Proponemos avanzar en
la re-articulación de las agendas y las campañas de las organizaciones sociales
y políticas, tanto en nuestro país como en la región y a nivel global. Es por
esto que, desde este Encuentro Nacional, realizamos un llamamiento a todas las organizaciones y pueblos de
Argentina y del mundo, a participar activamente
en la organización y desarrollo de la Cumbre de los Pueblos en Buenos Aires
entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017, para oponernos al régimen que
la OMC impulsa a nivel global y pensar y discutir alternativas al capitalismo
desde nuestros pueblos. Juntos/as, podemos construir esos otros mundos
posibles.
¡La lucha es global!
¡abajo los tratados
de libre comercio que someten a los Pueblos!
¡Exigimos acuerdos
solidarios para el comercio entre los Pueblos!
En 2017, ¡hagamos un
nuevo Seattle en Buenos Aires!!!
Para adhesiones y más
información: argentinamejorsintlc@gmail.com o en nuestra página web: mejorsintlc.org
(también encontraras todas las adhesiones vigentes)
VIDEOS:
Del 10 al 13 de Diciembre, Argentina será sede de la 11°
Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio! El video da
cuenta de algunas cosas de lo que significa su llegada...
Para más info: mejorsintlc.org
Video explicativo de las razones por las cuales repudiamos a
la OMC en Argentina y el mundo! Míralo y súmate a la lucha!
Daniel Gollán Salud pública o CUS
Daniel Gollán Salud pública o CUS
El Doctor Daniel Gollán ex ministro de salud del gobierno
del Frente para la Victoria explica lo importante que es la defensa de la Salud
pública, un derecho que por los mecanismos de los tratados de libre comercio se
transformaran de un derecho básico de los ciudadanos a un bien de consumo con
lo que ello significa. Perder el derecho a la salud, permitir la
mercantilización del acceso a los servicios médicos son una pérdida
irreversible en el bienestar de la sociedad, sobremanera en un sistema donde
cada vez la visión de rentabilidad tiene más peso que la de los derechos,
proteger la Salud Pública es responsabilidad de todos.
Presentamos una nueva emisión de
Miserias de la Economía por Barricada TV.
Conversamos sobre la Ministerial
de la Organización Mundial de Comercio junto a: Javier Echaide, Doctor en
Derecho (UBA), Abogado (UBA), investigador UBACyT, docente universitario.
Especialista en TLC; Hevelin Heiden, especialista en comercio electrónico y
propiedad intelectual en tratados de libre comercio y Adrián Ruiz, integrante
de la asamblea Argentina Mejor sin TLC.
Miserias de la Economía es un
programa de economía crítica, pero también de crítica de la Economía, con la
conducción de Eduardo Lucita.
Charla abierta “La llegada de la Organización Mundial del
Comercio a la Argentina” con el fin de debatir con especialistas el impacto en
nuestra economía. Participaron del encuentro: el Diputado Nacional Marcelo
Ramal (Partido Obrero), el Secretario General e la CTA Autónoma Pablo Micheli,
los embajadores Archibaldo Lanús y Carlos Bianco, la Dra. Luciana Ghiotto
(profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), el Dr. Javier
Echaide (profesor de la Facultad de Derecho de la UBA) y Graciela Rodríguez, Red de Género y Comercio.
Nueva emisión de Miserias de la Economía, conducida por
Eduardo Lucita y transmitida por BarricadaTV. En esta oportunidad se habló del
tiempo de las reformas (regresivas).
Nos acompañaron Guillermo Perez Crespo, abogado laboralista,
integrante del Taller de Estudios Laborales (TEL) y de la Asociación de
Abogados Laboralistas (AAL), Rubén Garrido, Director de Relaciones
Internacionales de la CTA-A, Integra la Comisión del FGS de ANSES y la Comisión
de Fortalecimiento de la Seguridad Social dependiente del Ministerio de
Trabajo, Demián García Orfanó, Economista, integrante CCII de ATE Ministerio de
Economía y de la Corriente Político-Sindical Rompiendo Cadenas.
Contactos a:









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