Harta, cansada, aburrida…
Hoy hablo a título personal, aunque sé que muchos
entenderán. A veces uno pone en juego cosas a la que quiere, su tiempo, sus
horas, sus posiciones ideológicas, el trabajo… todo en pos de un proyecto que
lo excede en tamaño, ese exceso se da porque pensamos la vida de manera
colectivista, porque sabemos que nadie se realiza sólo, ya que la realización
individual es sólo el reflejo de la vanidad, banalidad y vacuidad personal.
En el distrito somos muchos los que estamos enfrascados en
el arduo esfuerzo de alcanzar una unidad programática para el proyecto nacional
y popular, inclusivo, democrático y todo lo que pueda agregarse de bueno.
Muchos, lo que no significa demasiados y, mucho menos,
todos.
Históricamente San Miguel ha quedado fuera de los grandes
proyectos serios de poder popular. Nadie podría desmentírmelo, conozco la
historia desde muy adentro.
Soy peronista. No conocí el peronismo a los 40 años, tampoco
me lo enseñó un esbirro de la AAA, ni un noventista adiestrado en la
estandarización política de ese pretendido “fin de las ideologías”. Yo me hice
desde adentro, con históricos de corazón revolucionario enserio, no de
repetidores de lo que leyeron en algún dossier. Por esa pertenencia al
peronismo más idealista soy kirchnerista, lo soy porque fueron los primeros a
los que de verdad vi trabajar para el bien popular y también los primeros que
no me hicieron pasar vergüenza. Sí, que le suene mal al que quiera, hasta la
llegada de Néstor y Cristina, los que fueron con el sello del partido me daban
vergüenza y asco por su cholulismo y su venalidad, porque fueron lo más alejado
de la doctrina que se podía conseguir, porque eran esos que soñaban con ser
oligarquía para codearse con la realeza sucia y pirata que se enriquece a costa
del hambre de los pueblos de la tierra.
Muchas veces la realidad de los distritos no se condice con
lo que se ve en la proyección nacional
de una fuerza política y en San Miguel, eso pasa siempre.
Esta vez no es la excepción.
Unos porque si, otros porque no. Unos porque el otro es
petizo, los otros porque aquel es flaco y los advenedizos porque tal vez en el
kilombo ganen un misérrimo lugar.
Sinceramente, cansan.
Aburre la chatura, la falta de formación ideológica y la
falta de interés por la lucha real, que no es la de la lista, sino la de un
pueblo al que volvieron el hambre y la desocupación, un pueblo que se hunde en
la miseria mientras los “dirigentes” del territorio se pelean por ver quien es
el más lindo y quien baila en el centro del escenario. Escenario que por cierto
no tendrá público, porque al paso que vamos el pueblo morirá en el hambre y la
exclusión.
Soy muy dura? Si.
Estoy enojada? Enojada no, furiosa.
El mejor dirigente es aquel que sabe mirar hacia adelante y
evaluar las consecuencias de sus acciones, dichos, gestos. Es ese que piensa
primero en el pueblo, luego en sí mismo. Y si, Perón lo dijo “primero la
patria, luego el movimiento y por último los hombres”, tal vez debería haber
dicho “nombres” y entonces los loros repetidores hubiesen comprendido la idea.
Si, soy de esas personas a las que le duele enserio lo que
sucede, porque no sucede, hay cómplices que favorecen la situación.
Hay quienes se dejan arrastrar por la vanidad, por ser
“líder” pero, ese rol, le corresponde a aquel que es reconocido por las bases
porque sus dichos y acciones condicen.
Me genera decepción, pena.
Me dan ganas de bajar los brazos y dejar de hablar, porque
unos lloran los otros patalean, todos quieren el postrecito de la gloria para
la cual no se sacrifican.
Esa es la política que hacen? Ese comportamiento sólo abona
a la teoría, por demás política, de la antipolítica. Esa actitud es la de los
que no han tenido una férrea formación ideológica, entonces, antes de hacer un
análisis cierto, salen a sacar el bastón de mando de una mochila. El tema es
que al bastón no se los dio nadie, lo mandaron a hacer.
Mientras tanto, los militantes enserio, los que se juegan en
el barrio, muchas veces resintiendo su vida personal, quedan pataleando en el
aire, porque el sueño del gran proyecto que nos une, para bien de todos y
todas, nunca llega a materializarse en el territorio.
Yo no milito porque me divierte, lo hago por convicción y,
como miles de otros, juego mi tiempo en ello sin esperar nada más que una cosa,
que se materialice lo que postulamos cada vez que hablamos de peronismo. Pero
claro, se ve que a muchos de nosotros nos enseñaron el de Perón y Evita y a
muchos la copia de pacotilla que dejó Isabel y continuaron el Turco y el
Cabezón, ese peronismo sin Perón, sin justicia, sin ideales.
Obviamente, no seremos tan idiotas de no querer alanzar el
poder, porque sólo desde el sitio donde este se ejerce es que se realizan los
cambios importantes en la vida de los pueblos, pero el tema es quien lo ejerce
y como. Es necesario pensar como queremos que se ejerza ese poder, porque es
maravilloso enamorarse de, por ejemplo, lo que hizo Evo Morales, pero no lo
hizo el sólo y además eso se construyó desde una identidad política e
ideológica tangible en la realidad popular.
Mientras importe más ver el propio nombre en la boleta que
el hecho de que niños, ancianos, hombres y mujeres de nuestra Patria vivan
felices, estaremos lejos de la revolución social que solemos proclamar.
Si a eso le sumamos que se desoye constantemente a la
conducción nacional, estamos no en el horno, estamos en el infierno.
Meses pidiendo que Cristina hable, que de directrices en la
conformación de una oposición real, diciéndole “la jefa” para luego hacer todo
lo contrario a lo que se pide… estigmatizando a los demás con argumentos
clarinistas y jugando a quien tiene muertos en el placard… gente, los placares
limpios son re pocos, sobre todo entre los que la van de dirigentes. Seamos
claros, están aguando el vino y pasando gato por liebre en lugar de poner todas
sus fuerzas en lograr una unidad real.
Hablan de frenar al neoliberalismo, pero a la hora de las
cartas, son los más neoliberales y pequebú que se pueda imaginar. Todo para por
quien publica la foto en Facebook? Dejémonos de idioteces, nos estamos jugando
el futuro de la Patria, si, tan dramático como suena.
Cada cinco minutos perdemos un poco más de soberanía y
dignidad, los fortalecemos con nuestra división, pero además defraudamos
doblemente, defraudamos a la conducción, pero peor aún defraudamos al pueblo,
porque lo dejamos sólo frente a los lobos y los buitres.
Dejen de jugar al peronista de plástico, sean peronistas
enserio, de los que formaba Eva y no me vengan con “La Razón de mi Vida” porque
sé que leen ese porque si abrieran “Mi mensaje” o las Clases de la Escuela
Superior Peronista les daría vergüenza y hasta temerían ligar un cachetazo
espiritual cargado de rabia y dolor.
Los tiempos se acortan velozmente, dejen de jugar a quien es
más lindo, porque acá ninguno es Blancanieves.
Mientras se pierde tiempo en veleidades divescas la derecha
se fortalece, y se fortalece con el único objetivo de destruir los sueños del
pueblo.
Los que sostenemos, con la postura, el discurso y los
hechos, que nuestra conducción es Cristina seguiremos forjando la idea de un
frente unido, amplio, plural, inteligente. Seguiremos militando para la vuelta
y la recuperación de los derechos.
El que esté dispuesto a terminar con la cháchara, el que
renuncie a decir que juega para nosotros mientras acepta la plata de la contra,
el que esté dispuesto a pararse del lado correcto de la grieta –que es el del
pueblo y ningún otro- el que esté dispuesto a abandonar la cómoda tibieza de
unos laureles que comienzan a pudrirse, será bienvenidos.
Porque como dice el Cielito del 69: “…Que vengan o que no vengan, igual sabrán
la noticia: se acabó la caridad y va a empezar la justicia. [..] Mejor se ponen
sombrero, que el aire viene de gloria. Si no los despeina el viento, los va a
despeinar la historia...”
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