jueves, 15 de junio de 2017

Desde mi

Por Guadalupe Podestá Cordero

Harta, cansada, aburrida…
Hoy hablo a título personal, aunque sé que muchos entenderán. A veces uno pone en juego cosas a la que quiere, su tiempo, sus horas, sus posiciones ideológicas, el trabajo… todo en pos de un proyecto que lo excede en tamaño, ese exceso se da porque pensamos la vida de manera colectivista, porque sabemos que nadie se realiza sólo, ya que la realización individual es sólo el reflejo de la vanidad, banalidad y vacuidad personal.
En el distrito somos muchos los que estamos enfrascados en el arduo esfuerzo de alcanzar una unidad programática para el proyecto nacional y popular, inclusivo, democrático y todo lo que pueda agregarse de bueno.
Muchos, lo que no significa demasiados y, mucho menos, todos.
Históricamente San Miguel ha quedado fuera de los grandes proyectos serios de poder popular. Nadie podría desmentírmelo, conozco la historia desde muy adentro.
Soy peronista. No conocí el peronismo a los 40 años, tampoco me lo enseñó un esbirro de la AAA, ni un noventista adiestrado en la estandarización política de ese pretendido “fin de las ideologías”. Yo me hice desde adentro, con históricos de corazón revolucionario enserio, no de repetidores de lo que leyeron en algún dossier. Por esa pertenencia al peronismo más idealista soy kirchnerista, lo soy porque fueron los primeros a los que de verdad vi trabajar para el bien popular y también los primeros que no me hicieron pasar vergüenza. Sí, que le suene mal al que quiera, hasta la llegada de Néstor y Cristina, los que fueron con el sello del partido me daban vergüenza y asco por su cholulismo y su venalidad, porque fueron lo más alejado de la doctrina que se podía conseguir, porque eran esos que soñaban con ser oligarquía para codearse con la realeza sucia y pirata que se enriquece a costa del hambre de los pueblos de la tierra.
Muchas veces la realidad de los distritos no se condice con lo que se ve en la proyección  nacional de una fuerza política y en San Miguel, eso pasa siempre.
Esta vez no es la excepción.
Unos porque si, otros porque no. Unos porque el otro es petizo, los otros porque aquel es flaco y los advenedizos porque tal vez en el kilombo ganen un misérrimo lugar.
Sinceramente, cansan.
Aburre la chatura, la falta de formación ideológica y la falta de interés por la lucha real, que no es la de la lista, sino la de un pueblo al que volvieron el hambre y la desocupación, un pueblo que se hunde en la miseria mientras los “dirigentes” del territorio se pelean por ver quien es el más lindo y quien baila en el centro del escenario. Escenario que por cierto no tendrá público, porque al paso que vamos el pueblo morirá en el hambre y la exclusión.
Soy muy dura? Si.
Estoy enojada? Enojada no, furiosa.
El mejor dirigente es aquel que sabe mirar hacia adelante y evaluar las consecuencias de sus acciones, dichos, gestos. Es ese que piensa primero en el pueblo, luego en sí mismo. Y si, Perón lo dijo “primero la patria, luego el movimiento y por último los hombres”, tal vez debería haber dicho “nombres” y entonces los loros repetidores hubiesen comprendido la idea.
Si, soy de esas personas a las que le duele enserio lo que sucede, porque no sucede, hay cómplices que favorecen la situación.
Hay quienes se dejan arrastrar por la vanidad, por ser “líder” pero, ese rol, le corresponde a aquel que es reconocido por las bases porque sus dichos y acciones condicen.
Me genera decepción, pena.
Me dan ganas de bajar los brazos y dejar de hablar, porque unos lloran los otros patalean, todos quieren el postrecito de la gloria para la cual no se sacrifican.
Esa es la política que hacen? Ese comportamiento sólo abona a la teoría, por demás política, de la antipolítica. Esa actitud es la de los que no han tenido una férrea formación ideológica, entonces, antes de hacer un análisis cierto, salen a sacar el bastón de mando de una mochila. El tema es que al bastón no se los dio nadie, lo mandaron a hacer.
Mientras tanto, los militantes enserio, los que se juegan en el barrio, muchas veces resintiendo su vida personal, quedan pataleando en el aire, porque el sueño del gran proyecto que nos une, para bien de todos y todas, nunca llega a materializarse en el territorio.
Yo no milito porque me divierte, lo hago por convicción y, como miles de otros, juego mi tiempo en ello sin esperar nada más que una cosa, que se materialice lo que postulamos cada vez que hablamos de peronismo. Pero claro, se ve que a muchos de nosotros nos enseñaron el de Perón y Evita y a muchos la copia de pacotilla que dejó Isabel y continuaron el Turco y el Cabezón, ese peronismo sin Perón, sin justicia, sin ideales.
Obviamente, no seremos tan idiotas de no querer alanzar el poder, porque sólo desde el sitio donde este se ejerce es que se realizan los cambios importantes en la vida de los pueblos, pero el tema es quien lo ejerce y como. Es necesario pensar como queremos que se ejerza ese poder, porque es maravilloso enamorarse de, por ejemplo, lo que hizo Evo Morales, pero no lo hizo el sólo y además eso se construyó desde una identidad política e ideológica tangible en la realidad popular.
Mientras importe más ver el propio nombre en la boleta que el hecho de que niños, ancianos, hombres y mujeres de nuestra Patria vivan felices, estaremos lejos de la revolución social que solemos proclamar.
Si a eso le sumamos que se desoye constantemente a la conducción nacional, estamos no en el horno, estamos en el infierno.
Meses pidiendo que Cristina hable, que de directrices en la conformación de una oposición real, diciéndole “la jefa” para luego hacer todo lo contrario a lo que se pide… estigmatizando a los demás con argumentos clarinistas y jugando a quien tiene muertos en el placard… gente, los placares limpios son re pocos, sobre todo entre los que la van de dirigentes. Seamos claros, están aguando el vino y pasando gato por liebre en lugar de poner todas sus fuerzas en lograr una unidad real.
Hablan de frenar al neoliberalismo, pero a la hora de las cartas, son los más neoliberales y pequebú que se pueda imaginar. Todo para por quien publica la foto en Facebook? Dejémonos de idioteces, nos estamos jugando el futuro de la Patria, si, tan dramático como suena.
Cada cinco minutos perdemos un poco más de soberanía y dignidad, los fortalecemos con nuestra división, pero además defraudamos doblemente, defraudamos a la conducción, pero peor aún defraudamos al pueblo, porque lo dejamos sólo frente a los lobos y los buitres.
Dejen de jugar al peronista de plástico, sean peronistas enserio, de los que formaba Eva y no me vengan con “La Razón de mi Vida” porque sé que leen ese porque si abrieran “Mi mensaje” o las Clases de la Escuela Superior Peronista les daría vergüenza y hasta temerían ligar un cachetazo espiritual cargado de rabia y dolor.
Los tiempos se acortan velozmente, dejen de jugar a quien es más lindo, porque acá ninguno es Blancanieves.
Mientras se pierde tiempo en veleidades divescas la derecha se fortalece, y se fortalece con el único objetivo de destruir los sueños del pueblo.
Los que sostenemos, con la postura, el discurso y los hechos, que nuestra conducción es Cristina seguiremos forjando la idea de un frente unido, amplio, plural, inteligente. Seguiremos militando para la vuelta y la recuperación de los derechos.
El que esté dispuesto a terminar con la cháchara, el que renuncie a decir que juega para nosotros mientras acepta la plata de la contra, el que esté dispuesto a pararse del lado correcto de la grieta –que es el del pueblo y ningún otro- el que esté dispuesto a abandonar la cómoda tibieza de unos laureles que comienzan a pudrirse, será bienvenidos.

Porque como dice el Cielito del 69:   “…Que vengan o que no vengan, igual sabrán la noticia: se acabó la caridad y va a empezar la justicia. [..] Mejor se ponen sombrero, que el aire viene de gloria. Si no los despeina el viento, los va a despeinar la historia...”

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